Los unos y los otros
Migrantes en la playa del Trampolín de Ceuta. / Daniel Sabiote
El otro día, a Soraya Eguizábal, de 13 años, española de Ceuta, de piel oscura, sus propios conciudadanos la increparon con violencia. Le gritaban “invasora”, “¿qué haces aquí, tuberculosa?”, “no te queremos con nosotros, vete ya”, “mora de mierda”, y otras lindezas por el estilo…Simplemente, la confundieron con una inmigrante. Cuando los unos y los otros son los mismos, es lo que suele pasar: que ni siquiera distinguen entre ellos. Los sembradores de odio encuentran un terreno abonado para su ruindad y su vileza. Y logran alzar a los energúmenos de los unos contra los desgraciados de los otros, enfrentándose entre sí: y creyéndose unos mejores que otros, aún siendo de la misma raza, tan solo porque unos tienen DNI, y los otros no. Sobra mala fe, y falta buena educación. Sobra ignorancia y falta cultura… Han sido quemados asentamientos de migrantes, y aquí, en Mula, a un técnico informático marroquí, asentado 20 años de vecino, igual fue agredido y herido. “Esto es por lo de Ceuta”, le dijeron, y yo pregunto: ¿qué hubiera pasado si hubiera sucedido al revés?..
En estos casos – como en tantos de todo el mundo – tenemos esos Unos que, por el hecho de tener carnet español, viven en un nivel más o menos digno. Tienen sanidad garantizada, educación para sus hijos, nacionalidad, trabajo… Y tenemos esos Otros que, aún compartiendo sangre, no tienen absolutamente nada, ni siquiera una patria que los acoja y los atienda, sino todo lo contrario: son empujados para que se marchen de ella, y luego se encuentran........
