La prioridad nacional
Hemos redescubierto la prioridad nacional, un remedo amable del amigo-enemigo de Carl Schmitt. Al final, las malas ideas siempre regresan a lomos del irracionalismo, aunque en este caso no se trata de una mala idea, sino de la hidra ideológica que dio empaque a la ideología nazi y el horror y devastación que produjo en la civilizada y vieja Europa. Pero sobre esto último mejor no hablar: es sabida la costumbre humana de tropezar dos —y tres y cuatro— veces sobre el mismo osario universal, homenaje a nuestra capacidad de hacer daño cuando no existen normas que la impidan.
Bulgákov ya nos recordó en su momento que los objetos y los hombres producen sombras, y lo hizo en El maestro y Margarita, una devastadora crítica del Moscú de la dictadura comunista. Incluso Hobbes nos resulta un pensador amable cuando intenta evitar lo que los primigenios teóricos de la raza y de la........
