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La españolidad y el tocino

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28.03.2026

Nuevo Comité Ejecutivo Provincial de VOX en Murcia. / Vox

Todavía con el nivel de indignación muy alto debido a la vergüenza que sentí como habitante de esta Región al ver en periódicos y publicaciones nacionales la fotografía de la población musulmana de Jumilla rezando en un aparcamiento porque las autoridades del pueblo no les habían permitido hacerlo en un polideportivo —qué crueldad tan estúpida—, leo en este periódico el reportaje de Jaime Ferrán sobre el Pleno celebrado el miércoles en la Asamblea Regional, y la moción que presentó Vox para que las instalaciones y espacios públicos de la se destinen únicamente "a actos y manifestaciones culturales propias de España y de Murcia, prohibiendo su cesión o utilización para actividades ajenas a nuestras tradiciones, evitando también la celebración en la vía pública de prácticas religiosas o culturales ajenas a nuestras costumbres".

Como el cronista parlamentario que fui durante años, he de confesar que me hubiera gustado mucho asistir a este Pleno. Escuchar la frase "en España se come cerdo y se bebe alcohol", como ataque a los que no lo hacen, es una experiencia que me hubiera gustado sentir, aunque no fuese más que por ver la expresión facial de la diputada Virginia Martínez, de Vox, al hacer tal pronunciamiento como definitorio de nuestra idiosincrasia patriótica. El reclamo a la pureza de sangre a través de comer tocino parece ser considerado obligatorio por la interviniente para permitir que otros seres humanos convivan con nosotros, practiquen sus creencias y mantengan sus tradiciones.

Y los que así piensan quizás deberían saber que los españoles lo de la pureza de sangre la llevamos regular. Somos pura mezcla y muchos nos sentimos orgullosos de ello. Con decirles que hasta tenemos unos poquicos genes de neandertal lo digo todo. Pero es que hubo iberos, celtas y celtíberos, pero también hubo tartesios; y fenicios y griegos que visitaban nuestros puertos y se quedaban en Gades y en otros pueblos dedicados al comercio, y todos hacían el amor con quienes pillaban y tuvieron hijos de los que descendemos. Y luego vinieron cartagineses del norte de África, ya ves tú, y muchos se quedaron precisamente por aquí por la Región de Murcia, fundaron Cartagonova y se casaron con iberas o con sus primas. Y después, los romanos, que se mezclaron lo suyo, y los godos, los alanos, los visigodos, los suevos, joder, y los árabes y los bereberes, que se quedaron setecientos años y vete tú a saber qué tanto por ciento de sangre mora nos dejaron puesta. También tenemos un porcentaje de judíos y otros pocos de aquí y de allá que nos han conformado en lo que somos hoy.

En cuanto a las tradiciones, pues ocurre lo mismo. Ahora viene la Semana Santa, tan nuestra, y después las fiestas de un sitio y de otro. El día del Bando ya hemos podido ver a algunas chicas con el velo cubriéndoles la cabeza y un chaleco huertano, con sus amigos y amigas, por el centro de Murcia, al igual que nos vestimos nosotros de moros o de cristianos y nos lo pasamos estupendamente. Y, francamente, el hecho de que los musulmanes no coman cerdo y nosotros sí, no me produce, a mí, al menos, ningún tipo de rechazo. ¿Qué tendrán que ver las morcillas con el odio racial? Es que no me lo explico.

En su trabajo sobre el Pleno, el periodista también recoge que, a la pregunta del portavoz popular, el señor Segado, sobre si habría que prohibir también Halloween y que los niños le pidan sus regalos a Papá Noel en vez de a los Reyes Magos, parece ser que alguien del grupo de Vox dijo: "Pues sí", ante lo cual me ratifico en lo que arriba digo: qué pena perderme este Pleno y no haber escuchado a estas personas humanas diciendo estas cosas y luego escribir yo también una crónica en este periódico.

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