Cuarenta años de aplausos
Un instante de 'No me falte el aire', de Alquibla Teatro
El teatro es uno de los temas que, a lo largo de los ya considerables artículos de esta sección, hemos ido tratando de diferente forma. Viajamos, en su día, al clásico y genial drama de Efigenia, también nos acercamos hasta el teatro sacro renacentista a través del auto sacramental de la Asunción de la Virgen en Jumilla. Amo el teatro. Disfruto grandemente con éste, al igual que con la literatura en general. Ya saben que el arte, en sus múltiples y dispares manifestaciones, es la razón última de estas líneas.
Hace pocos días una noticia sacudía la prensa regional y a mí, personalmente, con gran fuerza. La compañía regional de teatro Alquibla, tras más de cuarentena años imparables y fecundos, anunciaba la bajada definitiva de su telón. Y esto no me puede pasar desapercibido por dos motivos esenciales: primeramente, porque son un consolidado referente en las artes escénicas de nuestra Región; por otro lado, por mi amistad y formación junto a ellos algunos años atrás. El matrimonio formado por el director de escena Antonio Saura y la actriz Esperanza Clarés son, en esencia, Alquibla Teatro. Junto a ellos infinidad de actores que, a largo de estas últimas cuatro décadas, han realizado numerosísimas obras dentro -pero también fuera- de nuestras fronteras murcianas. Como no recordar sus memorables adaptaciones de la Casa de Bernarda Alba (2011) o de Bodas de sangre (2013) del inmortal García Lorca, o La malquerida, del Premio Nobel Jacinto Benavente en 2014. En los últimos años, destacar Amapola -entrañable y dura reflexión sobre la soledad y la entrega a los demás-, entre otras muchas. También las representaciones dirigidas al público infantil han sido numerosas y de gran calidad en estas últimas décadas: Iris (2022), o su genial versión para niños del Cyrano de Bergerac en 2007, entre más títulos –siempre delicadas, emotivas y divertidas- adaptados para los más pequeños.
Después de haber sido feliz espectador de muchas de sus producciones, conocí personalmente a Antonio y a Esperanza a través de uno de sus grupos de ‘Escuela de Teatro’, concretamente, en Molina de Segura. Durante dos años participé en las clases que impartían semanalmente, tiempo en el aprendí aspectos básicos del mundo de la interpretación y que me ayudaron en otras facetas de mi vida como, por ejemplo, en la labor docente que primordialmente desempeño. Pero, sin lugar a dudas, a esas clases (y muy especialmente a las palabras de Antonio), debo la educación y confianza en la proyección de mi voz. Aprendí de esta forma, mientras asimilábamos textos de Lope de Rueda o de Luis Alberto de Cuenca, a desarrollar una de las herramientas que más útil me ha sido en mi vida, en las diversas y rocambolescas facetas en que me he visto implicado.
En una fiesta que realicé por alguno de mis cumpleaños en el ya mencionado «patio estrellado» de mi casa, Antonio acudió -con cierto aire de orgullo como si se tratara de un «hijo»-, con un grueso libro bajo el brazo como regalo: era un recopilatorio de gran parte de la trayectoria artística de Alquibla teatro por su XXV aniversario. Pero en este y otros encuentros de carácter más lúdico, fui testigo de las palabras emocionadas y siempre llenas de admiración hacia su única hija Alba. En una de esas ocasiones recuerdo cómo me habló de ella elogiando su gestión -madura e independiente- para no ser una carga económica para sus padres al buscar la forma de solucionar sus inquietudes y estudios autónomamente. Es evidente, para cualquier buen padre o madre que, llegado a determinado momento de la vida y a pesar de otros posibles logros profesionales, los hijos pueden ser la mayor satisfacción y recompensa: el mejor legado que dejamos aquí.
Noticias relacionadas y más
Alquibla Teatro: "No importa tanto lo que quede de nosotros, sino lo mucho que hemos vivido"
Alquibla Teatro baja el telón
La aventura irrepetible de Alquibla Teatro
Y es ahí donde esta historia final fascinante de Alquibla teatro, dilatada largamente, no se hace triste sino con pleno sentido, como una obra escrita, pausadamente, a lo largo de los años. Desde bastante tiempo atrás, Alba Saura Clarés, profesora de filología española en la universidad de Barcelona; investigadora teatral y autora de textos para teatro, colabora junto a sus padres en diferentes facetas del mundo teatral de Alquibla. Una mujer joven que ha tenido la peculiaridad y la suerte de crecer en un ambiente distinto, poco frecuente, pero tremendamente enriquecedor sin lugar a dudas. A ella se debe la maravillosa Trilogía del Camino formada por: Mi cuerpo será camino, No me falte el aire y Lo más hermoso todavía. En esta última se nos invita a comprender los cambios, la vida en su constante movimiento y el posible respirar calmado al final del recorrido. Mi admiración y gratitud para Alquibla Teatro, gracias por cuarenta y dos años de arte, cultura y sueños. Gracias, amigos.
Suscríbete para seguir leyendo
