Alza la mirada
Mi amiga María Luisa y su marido celebran sus bodas de plata, y él le ha regalado irse juntos de viaje adonde elija. Ella dice que, antes que a Centroeuropa o a un destino exótico, prefiere ir a ver al papa. Y ese es el viaje que han elegido.
Cada una de los miles de personas que van a ver al papa tienen una motivación parecida a la de mi amiga: los que acudirán a su encuentro no son necesariamente curas o monjas, ni de vida monástica, sino personas normales, con sus vidas cotidianas. Los que por otras circunstancias nos quedamos, también querríamos ir al encuentro con el papa, en búsqueda de una brújula moral y espiritual dentro de este mundo........
