Torturadas y mutiladas por ser mujeres
Una mujer ‘jirafa’ luce los tradicionales anillos de latón alrededor del cuello, una práctica que hoy pervive en algunas aldeas de Tailandia como reclamo turístico.
Desde la antigüedad, los cuerpos de las mujeres han sido objeto de torturas y mutilaciones practicadas por las propias madres que, a su vez, las habían asimilado y normalizado desde la infancia; las aceptaban y se someten a ellas como parte de su cultura y de su tradición. La mayoría de ellas tienen como finalidad la modificación del cuerpo por motivos estéticos y de estatus social, como es el vendado de pies, la tradición de las mujeres jirafa o de las jóvenes birmanas con la cara tatuada o controlar la sexualidad femenina, como la mutilación genital o retrasar la madurez sexual, como el planchado de senos.
Pero todas ellas, además de ser una violación de los derechos humanos, son hoy consideradas violencia de género, que se ha practicado, y practica manteniendo normas sociales basadas en la desigualdad. Son una forma extrema de discriminación que tienen como objetivo controlar y someter a las mujeres.
Los orígenes de estas costumbres y tradiciones nocivas han sido objeto de investigaciones por parte de la antropología con el fin de abordar las raíces culturales e históricas profundas y de entender las razones de su prevalencia, a pesar de estar vinculadas a consecuencias extremadamente nocivas para la salud física y mental de las mujeres.
Existen también leyendas creadas, seguramente, para justificar y aportar romanticismo a estas costumbres mutilantes y dolorosas.
Una de las tradiciones más conocidas es la del ‘vendado........
