Hambre de sol
Hambre de sol / B. U.
Tengo en la terraza un limonero, plantas aromáticas y una buganvilla. Está enredada, las cuerdas que la sujetan al enrejado se están soltando; hay algo heroico en la forma en que se aferra a la pared. No sabe hacia dónde va, o si el sol la acabará quemando; solo sube o eso intenta. Así crecimos, aferrados desde pequeños a nuestros padres; tuvieron la mejor de las voluntades y ahora estoy convencida de que también el peor de los miedos. «Lo hicieron lo mejor que sabían» es la frase que repetimos cómo bálsamo cuando la herencia nos aprieta el cuello. En su esfuerzo por protegernos del viento, nos ataron tan fuerte al enrejado que terminamos por olvidar cómo sostenernos nosotros mismos. Y de repente llega un día, siendo adulto, en el que te detienes a mirar la buganvilla de tu propia vida y te das cuenta de que estás perdido, enredado. Las respuestas que te dieron en casa ya no sirven para las preguntas que te haces. Es el momento del vértigo: cuando........
