Algo va a pasar en Vox
Santiago Abascal (izquierda) junto a José Ángel Antelo, en la visita que el líder de Vox a Murcia en febrero de 2025 / Juan Carlos Caval
Algo está pasando en Vox porque algo va a pasar. A ver si me explico. Existe la percepción, tanto entre diputados regionales como en el Grupo Municipal de Murcia, de que algo se está cociendo. En Madrid, calle Bambú, sede central. Y ese algo solo puede consistir en cambios. Más o menos inminentes, por lo demás. El mutismo al respecto es absoluto, aunque se admite que algo hay. Como también que el ambiente interno se ha tensionado sin que haya quienes se avengan a detallar los motivos. Uno de los síntomas es la reciente visita de una embajadora de Abascal que ha mantenido conversaciones individuales con varios representantes del partido. Algo así como un chequeo de opiniones.
Nada que ver, aseguran, con la ‘crisis’ en la dirección nacional, el caso Ortega Smith y el reguero paulatino de la liquidación de ‘fundadores’. Aquí, todos son de Abascal, algunos más que otros, aunque muchos hayan presumido antes de ahora de disponer en sus agendas de los teléfonos de quienes en algún momento aparecían como ‘mano derecha’, caso del propio Ortega Smith. No hay conexión murciana con esos problemas internos de Abascal.
La única ‘crisis’ local admitida, no explícitamente, desde hace largo tiempo es la que afecta a las relaciones entre el líder provincial, José Ángel Antelo, y el portavoz municipal de Murcia, Luis Gestoso. Agua y aceite. Pero no hay conflicto porque ambos lo evitan y cada uno está en lo suyo. Gestoso procura no interferir en las cuestiones internas de Vox al margen de su delimitado territorio. Su aval es la amistad con Abascal, que rebasa la coincidencia política.
Lo que se está muñendo ahora no tiene que ver con asuntos externos o ya interiorizados en lo local. Son cambios, ajustes, líneas de reimpulso preparatorias para las próximas lides electorales. A la sugerencia de que se trata de esto, hay quien responde: «Quien calla, otorga». O sea, que sí. Pero se ha decretado el silencio. Un silencio nervioso, de cuyo magma nadie reporta, salvo que algo está a punto de pasar. O quizá no pase nada; lo que pasa es que puede pasar, y hay señales. ¿Será el parto de un ratón o entrará en juego la cabeza de un león? Mal momento, cuando nadie dice saber nada, para negociar los Presupuestos.
