Fuga de cerebros
La falta de oportunidades y la fragilidad del mercado laboral han generado, por primera vez en muchos años, la sensación de que la generación actual vive peor que la anterior.
La máxima de que los hijos vivirían mejor que los padres ya no se cumple. A día de hoy miles de jóvenes encadenan trabajos precarios, lo que contrasta con la estabilidad, al menos en parte, que tuvieron las generaciones anteriores.
El miedo a un futuro incierto y poco esperanzador, unido a la falta de oportunidades antes mencionadas, han creado un clima generalizado de frustración que, al final, ha obligado a muchos de nuestros jóvenes a marcharse y buscarse las habichuelas lejos de sus hogares.
En muchas ocasiones, esta marcha........
