¿Todos somos discapacitados?
¿Todos somos discapacitados? / ARCINIEGA
Querido amigo vulnerable. Te escribo esta carta, en el interregno de las revelaciones que se producen en el ‘conticinio’, en ese tiempo más que temprano y vetusto en el que todo aparenta estar en silencio, esperando la llegada de las musas o de la sonrisa química del Metamizol 575 mg o, tal vez del opioide Tramadol, como si tu existencia y la mía (y tal vez, la de cualquier humano) formaran parte del famoso ‘Diccionario Filosófico’ del gran Voltaire, en unas páginas emborronadas en plena Costa del Sol. Aunque no es mi intención ‘hacer publicidad’ con estas cosas ni llenarme la boca de palabrotas médicas y farmacéuticas en la que se amparan muchos negociantes de la salud pública, tengo que confesarte que me he despertado de golpe recordando aquella conversación apasionada que tuvimos en tu hermosa casa de Benajarafe hace muchos meses. Ya era hora. Dicen que el escritor de Florida, Samuel Langhorne Clemens, conocido por el seudónimo de Marx Twain y autor de joyas literarias como ‘El príncipe y el mendigo’ o ‘Un yanqui en la corte del Rey Arturo’ o las novelas manoseadas otrora por la muchachada boomer, ‘Las aventuras de Tom Sawyer’ y ‘Las aventuras de Huckleberry Finn’, mantenía la opinión de que las visitas, al igual que el pescado, a los tres días huelen. Espero que nuestro diálogo no desprenda ya el olor de la putrefacción y el tiempo pasado haya contribuido, por el contrario, a una lenta pero fructífera maceración. ¿Todos somos discapacitados, nos preguntábamos?
Sentados a la mesa del jardín y rodeados por el aroma y la explosión visual de los dulces de Salvador (desde 1905), junto con nuestras parejas y gracias a ellas, Verònique Godineau y Carmen Marcos, comenzó aquella animada tertulia para la que habíamos llevado apuntes. Las dos son profesionales de la salud y vulnerables como nosotros. Suscriben, como acostumbras a hacerlo tú y hacías en tantas charlas de educación vial, que la silla de ruedas que te acompaña como tu sombra está en nuestras cabezas, la mayor parte del tiempo. Te presento a mis lectores de todos los géneros imaginables: este es mi amigo José María Arocena Aramburu. Como reza el BOE, abonó los derechos de expedición del Título de Licenciado en Ciencias, Sección Matemáticas el 23 de noviembre de 1977 y poco después se convirtió en profesor de secundaria.
Pero lo que no sabía José Mari es que un día de festejos fin de trimestre el profesorado en el instituto su coche........
