Tres baldosas
Boca de la parada del Metro en La Unión, situada en Santa Marta. / Paula Tigges
Nunca pensé que acabaría entrando en guerra contra unas baldosas, pero así estamos, destrozándonos los nervios mutuamente. Son unos diez años que se prolonga nuestra beligerancia. No puedo decir en qué momento exacto comenzó todo, sin más un día reparé con incomodidad en que tres baldosas se movían al pisarlas cuando me acercaba al supermercado en el que compro. Transcurrían meses, más de un año en ocasiones, hasta que aparecían unos obreros, las retiraban morosamente si estaban rotas, las sustituían por otras, y las cementaban de nuevo, sin abandonar nunca la lentitud. Y ahí casi se alcanzaba el fin de la historia, pues al poco tiempo ya volvían a estar sueltas, momento en el que se........
