Cuando el racismo se cuela en las instituciones, perdemos nuestra ciudad
Llegada de inmigrantes / Jesús Prieto
En pocas semanas, miles de vecinos y vecinas de Málaga que hoy viven en situación administrativa irregular podrán iniciar, por fin, un camino hacia la estabilidad gracias al proceso de regularización extraordinaria anunciado por el Gobierno. Sin embargo, el mensaje que reciben desde su propio Ayuntamiento es otro: una moción aprobada por el Pleno municipal con el voto favorable del PP, que los señala, los ofrece como chivo expiatorio y les convierte en una amenaza para la convivencia.
Desde Málaga Acoge, como parte de la Plataforma de Solidaridad con las Personas Migrantes de Málaga, nos parece una contradicción tan profunda como peligrosa. Mientras el país se prepara para reconocer formalmente a quienes ya forman parte de nuestra sociedad, el principal órgano de representación municipal decide respaldar un discurso discriminatorio, apuntarles con el dedo, ponerles un foco de sospecha y alimentar el miedo en lugar de la convivencia.
La moción aprobada en el Ayuntamiento el pasado 26 de febrero no es un mero gesto simbólico ni una simple disputa partidista. Es un texto plagado de prejuicios y bulos sobre las personas migrantes y sobre el propio proceso de regularización, que presenta a quienes podrían acogerse a esta medida como una amenaza para la seguridad, la economía o la convivencia en los barrios. Cuando desde un salón de plenos se legitima ese relato, se abre la puerta a que el racismo encuentre un respaldo institucional.
No hablamos de diferencias sobre los detalles de una política pública. Hablamos de un discurso que señala a una parte de los y las vecinas de esta ciudad como un problema, la responsabiliza de males que tienen su raíz en decisiones políticas y estructurales y........
