El problema no empieza con los jóvenes
Hay una «alarmante espiral que no para de crecer». Es lo que dice la memoria de la Fiscalía sobre los delitos contra la libertad sexual cometidos por menores. De un año a otro han aumentado casi un 36%. No ha parado de subir desde 2017. Y aquí empiezan las tertulias y los análisis, diciendo que «la juventud está fatal». Y sí, los datos son muy preocupantes. Pero ¿cómo se van a reducir los datos de la juventud cuando lo que ven y lo que escuchan de los adultos es lo contrario?
Si miramos los datos, esa violencia no solo aumenta entre los varones jóvenes, también entre los adultos. Según el Ministerio del Interior entre 2018 y 2024, las personas de 18 años o más detenidas o investigadas por delitos contra la libertad sexual pasaron de 6.664 a 12.979. Es decir, aumentaron un 94,8%, prácticamente el doble. Entre los adolescentes de 14 a 17 años también hubo un incremento importante: de 659 a 1.206, un 83%. Y el aumento adulto no se concentra en una única generación. Entre 18 y 30 años, el número pasó de 2.116 a 4.215; entre 31 y 40, de........
