El futuro de la cocina tradicional asturiana: las más jóvenes del Club de Guisanderas cocinan con sus hijos y aseguran que hay relevo
El futuro de la cocina tradicional asturiana: las más jóvenes del Club de Guisanderas cocinan con sus hijos y aseguran que hay relevo
Las cuatro mujeres de menor edad se mueven entre fogones donde tratan de aliñar tradición y modernidad, la cocina de siempre y la que está por venir
Por la izquierda, Sara López, Nelisa Agoylo, María Busta y Cristina Rey, en las antiguas cocinas de la Universidad Laboral de Gijón. / Juan Plaza
El relevo generacional no se detiene en la cocina tradicional asturiana. Entre hamburguesas globales y sabores importados, los fogones resisten con manos cada vez más jóvenes. Las cuatro cocineras más jóvenes del Club de Guisanderas reivindican la berza, el pitu y el pote desde la tradición heredada, pero también la innovación en el plato, demostrando que el futuro también se cuece a fuego lento en cocinas familiares heredadas de madres y abuelas.
Las cuatro lucen con orgullo su chaquetilla. "Trabajo con la misma filosofía con la que lo hacían mis padres, pero siempre pensando en actualizar", confiesa María Busta Rosales, de Casa Eutemio, en Lastres. En el año 2008 decidió tomar el relevo familiar junto a su hermano. "Queremos estar muy vinculados a lo local y ese es el trabajo de las guisanderas", dice con orgullo.
María Busta Rosales / Juan Plaza
Busta Rosales es la más joven de la asociación. A sus 39 años confiesa que ser guisandera es "casi una declaración de principios". "Es una forma de apoyarte y crecer que la cocina tradicional perdure; porque la gastronomía es el sello de una zona", explica. A su juicio, los platos hablan de la riqueza del entorno. "El mismo plato puede cambiar de una zona a otra", asegura al tiempo que añade que la "riqueza es eso, entender lo que cada uno le echaba al cocido en épocas pasadas, por ejemplo al pote, que no se hace igual en el oriente que en el occidente".
La asociación de guisanderas mantiene viva esa esencia de la tradición, pero también de las nuevas técnicas de cocina. Cristina Rey tiene 43 años, y hace 15 fundó junto a su marido el restaurante "La Gitana", en el barrio de La Arena de Gijón. "Yo paseaba por allí y me di cuenta de que había........
