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De Broadway a un pequeño pueblo de Asturias: la historia de cómo el productor musical Michael J. Moritz ha encontrado sus raíces en Illas

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De Broadway a un pequeño pueblo de Asturias: la historia de cómo el productor musical Michael J. Moritz ha encontrado sus raíces en Illas

Un músico norteamericano, bisnieto de un emigrante de Viescas, regresa a Asturias para convertir en realidad cuentos familiares perdidos durante un siglo

Marta González, Elena García, Malena González, Martín Antón. Michael J. Moritz y Già Ramsey este viernes junto a la casa de Viescas de la que salió Alejandro Gutiérrez hace un siglo. / Mara Villamuza

Alejandro Gutiérrez López cambió hace más de un siglo Illas por el Estado norteamericano de Ohio. La casa de Alejandro Gutiérrez está en las faldas de Viescas. Tiene una galería tradicional consumida por los años, hay un coche aparcado y también un hórreo. Justo al lado es donde vive Elena García. Es ella la que le pide a su hija Malena González que suba a casa y baje las fotos antiguas. Tienen solo un puñadín, se excusa ante el producto musical de Estados Unidos. Se llama Michael Johathan Moritz Jr. y su esposa, Già Ramsey –“Como Gordon Ramsay, pero con ‘e’”, aclara el músico al periodista–. El matrimonio que busca en este pequeño pueblo de Illas sus raíces viene de Nueva York, pero también de Sevilla, donde compraron un piso hace no mucho para descansar cuando trabajan en el Reino Unido: “Con Volotea estamos un paso”–.

Se acaban de meter entre pecho y espalda una fabada y un cachopo.

–¿Queréis un poco de arroz con leche? –propone Marta González, la anfitriona de este reencuentro centenario.

Hay tres perros que juegan a morderse: en el camino, en la cuadra, entre las piernas del tumulto que se ha formado al pie de la casa vieja de Alejandro Gutiérrez López, que resultó ser el bisabuelo del músico estadounidense (un “Emmy”, un “Tony”, una nominación a los “Grammy” y hasta un "Olivier").

Moritz y Ramsey se embelesan contemplando las fotos viejas en las que salen Ramón de Gozón -“con ese mostacho”- en Covadonga. Y Armando. Martín Antón, el más pequeño de la casa, ha bajado el álbum que acerca la historia vieja de la familia a los dos norteamericanos que han descolocado la tarde del viernes en el concejo de Illas.

Elena García, palabra sobre palabra, logra que los nombres viejos se conviertan en personas de carne y hueso con el solo hecho de nombrarlas.

–Sí, yo vi a Alejandro dos veces aquí. Una vez, ahí sentado.

Señala el porche de la casa vieja, la de la galería de madera consumida por los años.

Moritz se fotografía con sus primas segundas, terceras… un lío. Alejandro Gutiérrez López tuvo un montón de hermanos y luego, un montón de hijos. Fueron ocho en Asturias y en los Estados Unidos de los Felices Años del Jazz, diez en casa.

-Mi abuelo tuvo diez hijos en Ohio -dice.

Moritz, a la izquierda, contempla las fotos viejas de sus familiares delante de la casa de Alejandro Gutiérrez. / S. F.

Michael Moritz trabaja o ha trabajado con actrices como Whoopi Goldberg, Rosie O’Donnell o Sarah Jessica Parker, con los actores Jeff Goldblum o Matthew Broderick… El musical “Hadestown”, por ejemplo, nació para el Off Broadway, ascendió a la red comercial de la calle principal de Nueva York, hizo gira por medio Estados Unidos, se estrenó en Londres. Y el norteamericano de Illas se llevó el “Tony” al mejor musical de 2019. Este es el que llegó al Ayuntamiento de Illas buscando dónde está su pasado. Y estaba ahí al lado, a unos kilómetros de La Callezuela.

Son las seis de la tarde y el músico –es pianista– y su esposa se han levantado de la mesa de Marta González, de Martina. “Ya es tarde para cenar”, bromea mientras se encamina hacia la casa en que nació Alejandro Gutiérrez un siglo atrás, a dos pasos del arroz con leche de Martina y de sus perros nerviosos.

Los dos, en un español tremendamente fluido, explican que hace tres años compraron un piso para vacaciones en Sevilla. “Y estamos aprendiendo español”, explican. Esto es lo que les ha llevado al norte de España: a buscar en Illas las raíces que le faltan. “Por el lado de mi padre fue un poco más fácil porque viene de Alemania. Allí está todo digitalizado y es fácil de buscar. Pensé, sin embargo, que iba a ser imposible de atar mi pasado de la parte española”, cuenta Moritz. De Ohio, de la cosecha de 1982, con pasado alemán, italiano. Y, por fin, español. De Viescas.

El músico de Broadway escanea las fotos viejas de su pasado. Suenan los pájaros, los cencerros de las vacas se escuchan como ecos de un pasado centenario. Michael Moritz está diseñando el árbol genealógico de su vida y de las vidas que le precedieron. Hay el nombre de un barco, el hecho de que aquel Alejandro Gutiérrez López cambiase el campo por la industria. “Ohio siempre ha sido un Estado muy industrial”, cuenta Moritz. “Justo a mitad de camino entre Nueva York y Chicago: a seis horas en coche de una ciudad y a seis de la otra”, apostilla el pianista con una gran sonrisa, con su familia nueva rodeándole como si no hubiera pasado un siglo desde que aquel illense primero de la época de Alfonso XIII cambiara de vida y de escenario.

El alcalde de Illas, Alberto Tirador, recibió a Moritz y a su esposa por la mañana en el Ayuntamiento. “Se había puesto en contacto con nosotros, nos dijo que buscaba a Alejandro López Gutiérrez, pero no nos aparece ningún Alejandro López. Nos llegan muchas peticiones como estas. Como vimos que insiste y nos contesta diciendo que, bueno, que puede que el apellido esté cambiado, buscamos otra vez”.

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Y ahí aparece entonces el primer protagonista de esta búsqueda: el bisabuelo que dejó las faldas de Viescas por la ribera del río Ohio. “Mi abuelo, su hijo, no sabía mucho de aquella historia”, confiesa Moritz. “Murió hace ocho años”, recalca. “Mi padre ya es americano americano”. O sea, antes de que las huellas asturianas se fueran de la historia, el productor musical decidió liar el día a los vecinos de Illas y descubrió que, al final, los nombres perdidos se reflejan en la verdad y las fotos se hacen realidad. Como Alejandro Gutiérrez López y Michael J. Moritz: "Este es mi primer viaje a Illas, pero no va a ser el último".

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