La historia de Jaki, la sonrisa de Oviedo que se apagó de la forma más trágica: apuñalada y calcinada por sus inquilinos
La historia de Jaki, la sonrisa de Oviedo que se apagó de la forma más trágica: apuñalada y calcinada por sus inquilinos
La limpiadora ecuatoriana de 52 años apuñalada e incendiada el pasado domingo tras una disputa por el alquiler llegó hace más de tres décadas a la ciudad, cultivó fama de trabajadora, solidaria y extremadamente sociable y se volcó con su hijo
La ventana calcinada del piso donde vivía Jakeline Coronel. / L. B.
A Jakeline Coronel Llamasco la conocían todos como Jaki. Es la mujer ecuatoriana de 52 años asesinada el pasado domingo en el piso que acababa de alquilar en el número 4B de la calle Eugenio Tamayo, en Pumarín. Según la investigación, recibió varias puñaladas y su cuerpo quedó después calcinado en el incendio provocado en la vivienda para intentar borrar pruebas. Una disputa por el alquiler y los problemas de convivencia con los dos inquilinos a los que había subarrendado sendas habitaciones figuran como principal hipótesis del crimen. Ese final brutal contrasta con la imagen que conservan quienes la conocieron: una mujer abierta, generosa y acostumbrada a tender la mano.
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Tenía 52 años y llevaba más de tres décadas en Oviedo. Había llegado a España desde Ecuador junto a su hermana. Las dos hicieron tándem para empezar aquí una nueva vida. Jaki era mucho más callejera, sociable y amiga de salir; su hermana, más casera y poco habitual en los círculos sociales que ella frecuentaba. «Son polos........
