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El ojo asturiano de la segunda estrella, el ovetense Álvaro García retrató desde dentro de la Roja la conquista del Mundial: "Me siento un privilegiado, nunca lo olvidaré"

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23.07.2026

El ojo asturiano de la segunda estrella, el ovetense Álvaro García retrató desde dentro de la Roja la conquista del Mundial: "Me siento un privilegiado, nunca lo olvidaré"

Ni jugó de azul ni de rojo, pero ha estado más cerca de una Copa del Mundo que casi cualquier futbolista salido del Principado, con permiso de Mata y de Villa

Pedri y Álvaro García se retratan con el trofeo.

¿Recuerdan a Nico Williams bailando con Marc Pubill al ritmo de Bad Bunny en lo alto del autobús descapotable? ¿A Joan Garcia regando con champán a todos sus compañeros nada más pisar el vestuario? ¿O quizá a Lamine Yamal señalándose el pecho en el césped del MetLife Stadium, indicando que ya hacía falta bordar una segunda estrella? Todas esas imágenes, las que se quedan para siempre en la memoria de un país, pasaron antes por el ojo de una cámara. Y detrás de esa cámara, casi siempre invisible, estaba Álvaro García Cuesta (Oviedo, 1980), Alvarito para todos, el infiltrado de lujo dentro de la selección, encargado de grabar los "insides" e inmortalizar junto al también asturiano Borja Medio al combinado que acaba de proclamarse campeón del mundo.

Álvaro García, con su cámara, en el autobús de la celebración del Mundial por las calles de Madrid, acompañado por Rodri, Fabián (con la Copa), Unai Simón, Marcos Llorente, Baena y Marc Pubill. / .

Es difícil encontrar en el fútbol asturiano de las últimas décadas, un oficio tan singular como el suyo. Ni jugó de azul ni de rojo, pero ha estado más cerca de una Copa del Mundo que casi cualquier futbolista salido del Principado, con permiso de Mata y de Villa. Antes fue, durante años, cámara en las retransmisiones de Fórmula 1. Ahora es, como le definen quienes le conocen, el ojo que todo lo ve de la Roja. Estuvo en la Eurocopa de Alemania, donde España levantó su cuarta corona continental, y ha estado en el Mundial de 2026, el más largo y el más disputado de la historia, repartido entre Estados Unidos, México y Canadá, con 48 selecciones y 104 partidos. Y en los dos torneos, España fue campeona.

LA NUEVA ESPAÑA habla con él apenas unas horas después de la rúa de los campeones por Madrid, todavía con la voz tomada por el cansancio y la emoción acumulada de 52 días de concentración, doce vuelos, cambios de horario imposibles y una final ganada en la prórroga. Cuesta que las palabras le salgan ordenadas. No es extraño: lleva casi un día y medio sin dormir bien y la cabeza, dice, todavía la tiene puesta en el autobús.

Un privilegiado con cámara al hombro. Casi dos millones de personas se echaron a la calle el lunes 20 de julio para acompañar el recorrido del autobús descapotable desde el Palacio de la Zarzuela y La Moncloa hasta la Plaza de Cibeles, con parada simbólica en Colón. Alvarito iba dentro, cámara al hombro, grabando la fiesta. "Ya había tenido la suerte de vivir la Eurocopa, pero esto fue, aparte de emocionante, histórico", cuenta todavía impresionado. "Te sientes un privilegiado. Verlo desde el autobús, con los jugadores, poder grabar esos momentos que, si lo piensas, cualquier español querría vivir con ellos, viendo la cantidad de gente que estaba unida al paso de ese autobús... Eso no se te olvida en la vida. Y captar esas imágenes... Es imposible que se te olvide, fue maravilloso".

Un lugar........

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