Trump dice en un discurso triunfalista que el fin de la guerra con Irán está "muy cerca" pero no presenta un plan ni un calendario
Trump dice en un discurso triunfalista que el fin de la guerra con Irán está "muy cerca" pero no presenta un plan ni un calendario
El presidente refrita mensajes recientes de Truth social y a la prensa y deja una intervención con amenaza de escalada inminente que difícilmente calme preocupaciones globales y de la mayoría de la ciudadanía de EEUU
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
La enorme expectación en Estados Unidos y mundial ante el primer discurso a la nación de Donald Trump en horario de máxima audiencia desde que el 28 de febrero el presidente lanzó junto a Israel la guerra contra Irán ha acabado este miércoles por la noche en decepción, sin anuncios nuevos sobre el conflicto, sin detalles sobre sus planes para ponerle fin ni un calendario firme.
En una intervención desde el vestíbulo central de la Casa Blanca de algo menos de 19 minutos, el mandatario ha trufado y repetido, en algunos casos literalmente, los mensajes que había lanzado los últimos días a través de Truth social y en declaraciones a la prensa. Difícilmente será suficiente para calmar las ansiedades crecientes de los ciudadanos estadounidenses ante el impacto de la guerra ni la incertidumbre global.
De momento, justo tras acabar el discurso, el precio del Brent ha subido un 3,8% hasta los 105,12 dólares por barril, un alza que llegaba tras una jornada de cierto alivio en los mercados internacionales ante una posible salida a la guerra. Los mercados abiertos en Asia reaccionaron con pérdidas y el de futuros en EEUU también las anticipó con una caída inmediata de sus principales indicadores.
Como ya había hecho en los dos últimos días, Trump ha asegurado que el fin de la guerra está próximo. “Vamos a acabar el trabajo y lo vamos a hacer muy rápido, estamos muy cerca”, ha dicho, además de repetir el mismo plazo que marcó el martes. “Puedo decir que estamos en camino de completar todos los objetivos militares en breve".
A esas palabras les ha seguido inmediatamente, no obstante, la amenaza de una escalada inminente. "Les vamos a golpear extremadamente duro en las próximas dos o tres semanas”, ha dicho, antes de declarar que va a llevar a Irán "a la Edad de Piedra, donde pertenecen".
Ha sido un mensaje regado de triunfalismo sobre los resultados de la Operación Furia Épica y el poderío militar estadounidense y Trump ha hablado de “victorias abrumadoras decisivas y rápidas en el campo de batalla”. “Nunca en la historia de la guerra un enemigo ha sufrido derrotas a gran escala tan devastadoras y claras en cuestión de semanas”, ha añadido.
Sin mención directa a la OTAN
Repetición literal de mensajes recientes en Truth y a los medios han sido también sus palabras mostrando el desencanto con la OTAN, aunque este miércoles por la noche no se ha referido a la Alianza directamente ni la ha amenazado, como hacía horas antes, con una salida de EEUU.
“Los países del mundo que reciben petróleo a través del estrecho (de Ormuz) deben encargarse de ese paso, celebrarlo. Pueden hacerlo fácilmente. Seremos de ayuda, pero deberían tomar el liderazgo en proteger el petróleo que necesitan tan desesperadamente”, ha declarado, antes de repetir las palabras de la víspera en su plataforma: “ármense del coraje que no han tenido, deberían haberlo hecho antes con nosotros cuando lo pedimos, y vayan al estrecho y tómenlo, protéjanlo y úsenlo para ustedes mismos. Irán ha sido esencialmente diezmado. La parte difícil está hecha”, ha declarado
El mandatario ha insistido también en la idea de que Ormuz, ese punto neurálgico para el comercio mundial de petróleo y gas pero también de otros productos fundamentales como fertilizante, “se abrirá de forma natural cuando este conflicto acabe”.
Las negociaciones y la amenaza
Trump ha hecho también referencia a negociaciones que, ha dicho, “están en marcha”. Ha insistido en que “el cambio de régimen no era objetivo” suyo y ha vuelto a definir al liderazgo iraní actual como “menos radical y mucho más razonable”, aunque no ha hecho mención del nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, considerado como uno de los representantes de la línea dura en Teherán.
En esa parte del discurso es donde ha renovado sus amenazas a Irán si no alcanza un acuerdo, pese a que no ha dado detalles sobre qué elementos busca en ese pacto ni ha explicado ninguno de los 15 puntos del plan que preparó. “Si no se llega a un acuerdo tenemos la vista puesta en objetivos clave”, ha dicho. “Si no hay acuerdo vamos a golpear todas y cada una de sus plantas de generación eléctrica muy duro y probablemente de forma simultánea”, ha amenazado, poniendo sobre la mesa lo que podría representar ataques a infraestructuras civiles que vulneran la Convención de Ginebra. De hecho, ha añadido también el potencial de atacar el petróleo iraní. "Podríamos, y no hay nada que puedan hacer al respecto", ha dicho.
Horas después de hacer unas declaraciones a Reuters donde minimizaba la relevancia de recuperar los 440 kilos de uranio enriquecido al 60% que se estima que Irán todavía tiene bajo tierra tras los ataques que EEUU e Israel lanzaron el pasado junio contra instalaciones en Natanz, Fordow e Isfahan, por la noche solo ha dicho que les “costaría meses siquiera acercarse al polvo nuclear”. Y ahí ha añadido otra de sus amenazas. Tras declarar que los tienen "bajo intensa vigilancia y control por satélites", una frase que podría interpretarse como un posible descarte del uso de fuerzas de operaciones especiales, ha dicho: “Si vemos que hacen algún movimiento, les golpearemos con misiles duro de nuevo. Tenemos todas las cartas. Ellos no tienen ninguna”.
Preocupación ciudadana
Antes del discurso televisado Trump había pronunciado unas palabras en una comida privada por Semana Santa en la Casa Blanca, cuyo contenido ha colgado la Casa Blanca en un vídeo que luego ha hecho privado. Pero un reportero lo había descargado antes de que se restringiera el acceso y ha podido constatar que Trump reconocía la presión creciente que siente de la ciudadanía, que en una encuesta tras otra muestra cada vez más rechazo a la intervención militar, con índices de desaprobación que se mueven entre el 58 y el 61%.
En esas declaraciones privadas, ha remarcado que EEUU podría “muy fácilmente” hacerse con el petróleo de Irán pero ha dicho que “desafortunadamente” no parece que la paciencia domine entre los estadounidenses. “Quieren ver que esto acaba”, ha dicho Trump. “La gente dice que ganamos, que estamos ganando, y quieren solo que ganemos y volvamos a casa. Y me parece bien”.
Luego, en el discurso a la nación, Trump se ha referido mucho más tangencialmente a esa conciencia de hartazgo con la guerra, un cansancio y un rechazo que amenaza con pasar factura a los republicanos en las elecciones legislativas de noviembre.. Ha admitido que muchos estadounidenses están preocupados por las subidas en el precio de la gasolina, pero ha vuelto a decirles que esas alzas son “a corto plazo”. Además, ha lanzado el mensaje de que “EEUU nunca ha estado mejor preparado económicamente para confrontar esta amenaza”. “Estamos en forma estupenda para el futuro”, ha asegurado.
Su esfuerzo por tratar de restar rechazo a una guerra donde ya han fallecido 13 soldados estadounidenses y donde no ha descartado aún públicamente la opción de un despliegue de tropas sobre el terreno ha pasado también en el discurso por una llamada a “mantener este conflicto en perspectiva”. Y ha comparado los 32 días de la actual contienda con guerras como las dos mundiales, la de Corea, la de Vietnam o la de Irak.
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Su problema es que ese final que promete para esta guerra que hoy no ha llamado "excursión" pero sí "pequeño viaje" no está tan claro para nadie, por más que él insista. Y el fantasma de que algunos de los 50.000 efectivos que ya ha desplegado en la región acaben teniendo que entrar en combate en Irán es particularmente rechazado por una mayoría de estadounidenses, y es uno de los elementos, junto a la alianza con Israel en un conflicto de intereses de los dos países a menudo divergentes, que ha contribuido a alimentar una brecha con Trump de una parte de su base MAGA.
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