Natalia Grande, la niña que prestó los ojos a su padre fotógrafo ciego, busca ahora su propia mirada
Natalia Grande, la niña que prestó los ojos a su padre fotógrafo ciego, busca ahora su propia mirada
La cineasta Natalia Grande, hija de Paco Grande y nieta del científico Francisco Grande Covián, explora el fotográfico archivo paterno en busca del origen de su propia mirada y prepara un documental sobre la vida y obra de su progenitor, primer marido de la actriz Jessica Lange
Selfi de Paco Grande hecho por su hija Natalia en Cuzco en 2016. / Natalia Grande
Una niña de siete años sale con su padre ciego a caminar por las calles de Cuzco. Hubo en su vida un perro lazarillo llamado «Basil», pero ahora es la hija quien lo guía. La retinosis pigmentaria ha dejado sin vista al padre. Él ha sido fotógrafo. La hija lleva la cámara del padre colgada del cuello. El padre insiste en eso: al cuello, siempre. Podría decirse que sigue siendo fotógrafo: un fotógrafo ciego que mira través de los ojos de su hija. «¿Nati, qué ves?». La niña que está prestando su mirada describe lo que ve y, si le interesa la escena, el padre dice: «Toma una foto». Luego irá enseñándole la técnica: a componer, a no cortar las manos de los retratados, a cuidarse de dónde queda el sol, a manejar el diafragma del objetivo… Pero, sobre todo, transmite a la pequeña «una forma de mirar». Cuando se haga adulta, la niña se convertirá en directora de fotografía. Y reconocerá que repite lo que aprendió con su padre: «Los directores me dicen cuál es la mirada que tienen y yo soy la que apunta con la cámara y lo convierte en imagen».
La niña lazarillo de Cuzco se llama Natalia Grande. Hoy tiene 37 años, vive en Gijón, y está embarcada en la digitalización y ordenación de la obra de su padre, el fotógrafo ciego. Son más de 7.000 negativos. Pero, más allá de la mecánica del escaneado, ha entrado en un proceso de investigación artística y cinematográfica: prepara un documental sobre su padre que será una película-reflexión sobre qué tipo de mirada heredó de él y cuánto se ajusta esa forma de mirar, hegemónicamente masculina, a su condición de mujer lesbiana.
Será también un viaje hacia el proceso de cómo se construye nuestra mirada sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Ese camino de exploración artística la llevó a abrir el plano. Y en este reencuadre, además de su padre, aparecen otros personajes de la familia.
Auntorretrato de Paco Grande, con su padre, Francisco Grande Covián. / Paco Grande
Primer exilio de los Grande
Natalia es nieta del colungués Francisco Grande Covián, el médico y bioquímico fallecido en 1995 que se convirtió en la gran referencia española e internacional en el mundo de la nutrición. Y el fotógrafo ciego es Paco Grande, uno de los dos hijos que tuvo el relevante investigador asturiano con su esposa, la soriana Gloria Mingo, una mujer de carácter que superó el siglo de vida. Hoy, Paco Grande tiene 83 años y reside en Minneápolis (Estados Unidos). Apenas ve. Padre e hija tienen una curiosa manera de comunicarse a través de WhatsApp. Él manda audios. Y tiene unas gafas Ray-Ban Meta con las que graba, a ciegas, los videos que luego envía a Natalia. Las gafas ven por él, digamos.
El retrato paterno que Natalia va a hacer en su documental tendrá su enjundia. El personaje del fotógrafo ciego, Paco Grande, es poliédrico, alguien fuera de norma, fruto también de una época: los años sesenta en Estados Unidos. Y de un estatus social y familiar que le permitió explorar la bohemia. También hay mucha historia familiar detrás. Hay un exilio.
En 1953, el doctor Grande Covián y su esposa se trasladan a vivir a Estados Unidos, donde el investigador tiene un empleo reservado en la Universidad de Minnesota. Grande Covián no está precisamente cómodo en la España de Franco. Antes de la dictadura, había trabajado en el laboratorio de fisiología de Juan........
