La nueva temporada de la Ópera de Oviedo marida por primera vez los "Kindertotenlieder" de Mahler con "Suor Angelica" de Puccini
La nueva temporada de la Ópera de Oviedo marida por primera vez los "Kindertotenlieder" de Mahler con "Suor Angelica" de Puccini
El Campoamor estrena curso con un programa que arranca este viernes
Una secuencia inicial de «Suor Angelica» / IVÁN MARTÍNEZ
Es el estreno de la nueva temporada de la Ópera de Oviedo, pero según qué momentos de la segunda parte del programa, la caja blanca, los neones, los espejos y las monjas en tropel podrían formar parte de un concierto de Rosalía. Llega "Suor Angelica" al Campoamor con veinte voces femeninas y sus hábitos inmaculados como un signo de este tiempo de nueva espiritualidad. Y sin embargo, este "Sorrow" ("Pena"), lema genérico que abraza la función en la que al título de Puccini le acompañan los "Kindertotenlieder" de Mahler, cae más en el desgarro, en el lamento, en la pena profunda, que en la esperanza trascendente.
Fue idea del director de escena Joan Anton Rechi y audacia de la Ópera de Oviedo al aceptarlo, encontrar en los lieder de Mahler de las "Canciones a los niños muertos" el complemento a "Suor Angelica", título de un solo acto que generalmente se acompaña de los otros dos del tríptico original, tal y como lo concibió Puccini, con "Il tabarro", y "Gianni Schicchi" (estos dos representados en el Campoamor en un programa doble hace dos temporadas). Es, posiblemente, la primera vez que se ponen estas dos obras a dialogar, y Rechi lo ha trenzado con una dramaturgia nueva para las canciones que Mahler compuso, para su desgracia, sobre los poemas de Friedrich Rückert, pues su propia hija acabaría muriendo seis años después, convirtiendo así esta partitura en un funesto presagio. Aquí el padre roto por el dolor es un sacerdote que evoca y trata de sanar un dolor colectivo que acabará desplazándose al drama privado de Angélica. Una depurada caja blanca abre y cierra estos corazones destrozados y deja en........
