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Adolfo Rivas, director de la Fundación Vinjoy: "En lo social se están haciendo muchas cosas a pulmón, a base de sacrificio y voluntariado"

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27.04.2026

Adolfo Rivas, director de la Fundación Vinjoy: "En lo social se están haciendo muchas cosas a pulmón, a base de sacrificio y voluntariado"

"Si tenemos un niño en nuestra tierra, tenemos que acompañarlo y cuidarlo, Haya nacido aquí o un poco más lejos; no se trata de decir si acogemos o no: acogemos, por supuesto, pero bien"

Adolfo Rivas Fernández, director de la Fundación Vinjoy. / Miki López / LNE

El director de la Fundación Vinjoy, Adolfo Rivas (Baracaldo, 1963), repasa, cuando cumple 45 años de trayectoria, una vida dedicada a la intervención social. Defiende un modelo basado en la dignidad, la exigencia y el acompañamiento, y advierte de que España no dedica al ámbito social los recursos que necesita.

–Más de 45 años dedicado a la acción social y socioeducativa. ¿En qué momento entendió que ese iba a ser su camino?

–No sé si fue fruto de una decisión o si la vida me fue conduciendo. Yo era un chico de barrio en Bilbao, tenía cierto estatus en la calle porque mi pandilla era poderosa y yo la lideraba. En un momento dado, algunos padres empezaron a acercarse a mí para que mediara en problemas graves que tenían con sus hijos. Yo tenía 17 años. Esos jóvenes fueron mi primera escuela. Y aquello, además, hizo que volviera a querer estudiar. Tuve la suerte de encontrar profesores que me dieron otra oportunidad. Ahí aprendí también que la escuela y el instituto pueden ser agentes de inclusión, de ayuda y de acompañamiento, o puertas que se cierran y no se abren.

–¿Cómo era aquel Bilbao?

–Era el momento duro de la droga, de las pandillas juveniles organizadas. Era un tiempo complejo, pero también muy vivo, muy rico, lleno de posibilidades, con mucha fuerza. Y cuando hay energía y fuerza, todo es posible. Creo que hicimos muchas cosas posibles.

–Llegó a Asturias en 1989. ¿Cómo se produjo ese cambio?

–Me dolió marchar del País Vasco porque fui absolutamente feliz allí. Pero por tranquilidad de mis padres, y también por la situación política de aquel momento, pensé en marcharme. Me pregunté: “¿A dónde puedo ir que sea parecido a esto?”. Pensé que el lugar más parecido al País Vasco era Asturias. Luego resultó que no, que hay una diferencia enorme, abismal. Durante mucho tiempo mantuve una especie de doble nacionalidad sentimental. Ahora soy asturiano. Asturias me acogió, me cuidó y me atendió. Todo lo que pueda hacer por Asturias siempre va a ser poco.

–¿Cuál diría que ha sido la mayor transformación que ha impulsado la Fundación Vinjoy?

–No son las cosas que hemos hecho, ni el número de centros, ni la acumulación de casos. Hemos creado atención temprana para personas sordas, la Escuela Nacional de Audiología Protésica para gente que pierde audición, el Instituto Superior de Lengua de Signos para formar profesionales, recursos para que las personas sordas tuvieran menos desventajas que las personas oyentes. Pero la mayor contribución no es esa. Es haber puesto encima de la mesa un modelo que demuestra que las cosas se pueden hacer de otra manera y que funciona. Nos hemos convertido en un laboratorio: lo hemos aplicado a realidades educativas, sanitarias, laborales, sociales y empresariales. Y........

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