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El extraño silencio de los huilenses

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28.03.2026

No somos pocos los  que estamos asombrados del silencio ¿cómplice? de los  huilenses ante la posibilidad de que el gobierno de Gustavo Petro, a través de la Agencia Nacional de Tierras, le haga entrega de casi 50.000 hectáreas de los Parques Naturales del Huila a comunidades indígenas del Cauca, afectando las reservas ambientales del Macizo Colombiano, fundamentales para preservar los bosques y los recursos  hídricos, la flora  y  la  fauna de las cuencas de los ríos del sur.

Fue  este periódico el que con base en las  denuncias del Alcalde de Isnos, José Alfredo Muñoz, ante la Corporación del Alto Magdalena, CAM, publicó el pasado 27 de febrero una información muy completa sobre esta amenaza de la cual no podemos los huilenses sensatos ser indiferentes. Posteriormente, este mismo periódico, publicó el pasado 15  de marzo el editorial “¿Quién defiende a los parques naturales?” en el que llama la  atención de los huilenses ante esta amenaza de destrucción ambiental de territorio huilense, aclarando que “la Constitución de Colombia establece que los parques  naturales  son inalienables, imprescindibles e inembargables. En otras palabras intocables”.

Además, también nos recuerda dicho editorial  que el Macizo Colombiano en 1978 fue declarado por Unesco como Reserva de Biosfera con el fin de preservar su biodiversidad y los ecosistemas que lo caracterizan y que, como espacio geográfico en donde nacen los ríos Magdalena, Cauca, Caquetá y Patía, requiere ser preservado. Y agrega que  en consecuencia, es  función del Estado Colombiano es protegerlo, más aún en los tiempos del cambio climático que amenaza a la humanidad. O sea  que  esta es una razón más para que se le  considere intocable.

Rechazar este nefasto propósito del gobierno nacional, no es porque sean indígenas los ocupantes, sino por los efectos ambientales que traería en contra de lo establecido por la Unesco y por la violación de la jurisdicción político- administrativa del Huila. Las zonas de  bosques  nativos y páramos  que ocuparían,  afectarían a San Agustín, Isnos, Saladoblanco y La Argentina. La inevitable utilización  de los  suelos en agricultura,  afectaría  las  fuentes hídricas de los ríos Magdalena, Mazamorras y  Granates, entre otros. Igualmente de las abundantes  lagunas que allí existen. Además, los indígenas dependerían  de los mecanismos institucionales del Cauca, no del Huila. La ocupación que ya  hicieron de la Laguna de la Magdalena, es un atropello  a nuestro Departamento. Quienes los manipulan, ignoran que, según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, laguna está en el   territorio huilense. ¿Hasta cuándo este silencio señor Gobernador?


© La Nación