El extraño silencio de los huilenses
No somos pocos los que estamos asombrados del silencio ¿cómplice? de los huilenses ante la posibilidad de que el gobierno de Gustavo Petro, a través de la Agencia Nacional de Tierras, le haga entrega de casi 50.000 hectáreas de los Parques Naturales del Huila a comunidades indígenas del Cauca, afectando las reservas ambientales del Macizo Colombiano, fundamentales para preservar los bosques y los recursos hídricos, la flora y la fauna de las cuencas de los ríos del sur.
Fue este periódico el que con base en las denuncias del Alcalde de Isnos, José Alfredo Muñoz, ante la Corporación del Alto Magdalena, CAM, publicó el pasado 27 de febrero una información muy completa sobre esta amenaza de la cual no podemos los huilenses sensatos ser indiferentes. Posteriormente, este mismo periódico, publicó el pasado 15 de marzo el editorial “¿Quién defiende a los parques naturales?” en el que llama la atención de los huilenses ante esta amenaza de destrucción ambiental de territorio huilense, aclarando que “la Constitución de Colombia establece que los parques naturales son inalienables, imprescindibles e inembargables. En otras palabras intocables”.
Además, también nos recuerda dicho editorial que el Macizo Colombiano en 1978 fue declarado por Unesco como Reserva de Biosfera con el fin de preservar su biodiversidad y los ecosistemas que lo caracterizan y que, como espacio geográfico en donde nacen los ríos Magdalena, Cauca, Caquetá y Patía, requiere ser preservado. Y agrega que en consecuencia, es función del Estado Colombiano es protegerlo, más aún en los tiempos del cambio climático que amenaza a la humanidad. O sea que esta es una razón más para que se le considere intocable.
Rechazar este nefasto propósito del gobierno nacional, no es porque sean indígenas los ocupantes, sino por los efectos ambientales que traería en contra de lo establecido por la Unesco y por la violación de la jurisdicción político- administrativa del Huila. Las zonas de bosques nativos y páramos que ocuparían, afectarían a San Agustín, Isnos, Saladoblanco y La Argentina. La inevitable utilización de los suelos en agricultura, afectaría las fuentes hídricas de los ríos Magdalena, Mazamorras y Granates, entre otros. Igualmente de las abundantes lagunas que allí existen. Además, los indígenas dependerían de los mecanismos institucionales del Cauca, no del Huila. La ocupación que ya hicieron de la Laguna de la Magdalena, es un atropello a nuestro Departamento. Quienes los manipulan, ignoran que, según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, laguna está en el territorio huilense. ¿Hasta cuándo este silencio señor Gobernador?
