3 cm
Me descubro insomne pensando en una escalera que habría podido construir mejor, en un piso que no quedó como hubiera querido o en la distribución y el volumen de aquella primera casa que diseñé. La arquitectura es implacable.
Para ahorrarse noches en vela, el filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein, autor del Tractatus Logico-Philosophicus, no dudó en ordenar la demolición de la placa de hormigón del techo de la sala principal de la casa que estaba construyendo para su hermana, Margarethe, con el fin de elevarla tres centímetros. Podría parecer una locura para cualquier arquitecto, pero no tanto en alguien cuya exigencia de precisión llegaba a........
