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¿Saldremos del costal?

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22.03.2026

¿Saldremos del costal?

¿Apelamos a emociones sirviéndonos de fórmulas populistas? ¿Sufrimos males sicológicos? ¿Acaso es la naturaleza humana?

Escribe: Alfredo Coronel Zegarra

Se ha vuelto cotidiano que pasemos de oír sobre el “pacto mafioso” a la “mafia caviar”. Parece que viviéramos en una nación donde cada habitante es delincuente. Eso es irreal e insulta nuestra inteligencia. En la esfera pública se ha instalado la mala costumbre de agrupar a todos los enemigos ideológicos, sin diferenciar la variedad de posiciones que ostentan. Y este mal se ha colado al ámbito mundano en el cual igualmente prodigamos señalamientos, dejando de lado especificaciones. ¡Pura pereza mental!

Además, esta demonización viene sazonada aplicando una caterva de adjetivos, cuando no de improperios para caracterizar la distinción y asegurarnos de que no quepan dudas del llamado de atención. Así, escucharemos altisonantes epítetos referidos al congreso, a los contendientes a la presidencia o a las autoridades de cualquier nivel.

¿Adónde nos conduce esto? ¿Identificaremos los problemas reales? ¿Distinguiremos alternativas recurriendo a vaguedades? ¿Conseguiremos confianza?

El habla corriente ha normalizado esto, considerándose la forma estándar de expresarse; aunque no caemos en la cuenta de que tal vez, nosotros también seamos calificados de dichas maneras, metiéndonos en el “saco común”.

Oírlo a diario de los que detentan el poder es desconcertante y desalentador. Líderes periodísticos, empresariales y partidarios se inculpan entre sí; ejemplo que repetimos como loros.

¿Apelamos a emociones sirviéndonos de fórmulas populistas? ¿Sufrimos males sicológicos? ¿Acaso es la naturaleza humana?

No se trata, evidentemente, de evitar nombrar a las cosas. Por el contrario, hacerlo de modo diligente contribuirá a alcanzar soluciones. Las salidas se producirán mientras consigamos articular consensos alrededor de banderas puntuales. La cohesión colectiva se fortalece de la claridad.

A grandes rasgos, los pobladores tendremos pareceres que, en ocasiones, coinciden con las ideas esgrimidas por unos; en otras oportunidades, con las expuestas por los oponentes. Casi nunca la realidad es monolítica; ¡río de gris!

Asimismo, reconozcamos la conveniencia de separar opiniones personales de las de los movimientos; en ellos encontraremos matices. ¡Disentir facilita construir futuros! Generalizar y denostar nos llevará hacia destinos indeseados.

Muchas veces, estos clamores se realizan para esconderse en la multitud de denuncias. Aseguran su impunidad aquellos que acusan e injurian a diestra y siniestra. “A río revuelto, ganancia de pescadores”, que no nos engañen con tanto griterío. Quizás los que más alzan la voz son los que deberían estar tras las rejas.

Exijamos la individualización de los actos punibles, orientemos las investigaciones empleando pruebas sustentadas y establezcamos puentes para que las imputaciones se materialicen en penas ejemplares. Apartémonos de las sombras. Lograremos deshacernos del status quo de la mediocridad y la corrupción sacándolos del “mismo costal”.

En estos comicios, ¿castigaremos a quienes, usando imprecisiones, pretendan confundirnos con alegatos al sentimiento?

Consultas y colaboraciones a pedrocasusol@gmail.com

arte, música, cine y literatura.


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