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Cómo ganar los próximos 250 años para los trabajadores

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23.08.2026

Ahora que Estados Unidos cumple su 250 aniversario, escucharemos muchas cosas referentes al progreso que este país ha logrado. De lo que no escucharemos es de cuánto progreso ha sido revertido por los oligarcas, quienes han tenido un éxito horrible en explotar nuestro trabajo en su provecho. 

En los últimos 80 años –comenzando con la adopción de la Ley Taft-Hartley, que limitó el derecho de huelga y de participación en otras formas de acción en masa–, los intereses empresariales han luchado por restringir el poder de los sindicatos. Han sido apoyados tanto por los tribunales, que se han alineado con las corporaciones para erosionar el derecho laboral, como por una larga fila de presidentes. 

Cuando Ronald Reagan despidió a los controladores aéreos, en 1981, los intereses empresariales vieron en esa acción una luz verde para atacar con furia a los trabajadores y a sus sindicatos. Los pactos comerciales injustos y la consolidación de empresas aceleraron la pérdida de empleos sindicalizados, con efectos devastadores. Al disminuir la densidad sindical, los salarios han caído también, y las empresas y los multimillonarios se han engullido los beneficios. 

Esta es la historia reciente de Estados Unidos, la historia que rara vez se enseña en las escuelas o se debate en el Congreso. Para poner las cosas en perspectiva, considérese esto: luego de generaciones de ataques a los trabajadores, los ultrarricos han acumulado más riqueza que los magnates industriales de la Edad Dorada. 

En aquel tiempo, cuando los barones ladrones dominaban la economía estadunidense, los trabajadores no tenían derecho a obtener una parte justa de las ganancias. Sin embargo, se organizaron. De finales del siglo XIX a la década de 1920, construyeron solidaridad, presentaron demandas y lanzaron huelgas épicas contra los barones del carbón, los magnates del acero, los productores de textiles y los dueños de los muelles,........

© La Jornada