Nosotros ya no somos los mismos
El título de la columneta del día de hoy parece un auténtico haraquiri: se trata de la presentación de uno de mis mejores amigos, al que conocí desde la mitad del pasado siglo, hasta ya entrado el que ahora estamos viviendo, cuando en contra de la voluntad de todos los que lo tratábamos, y presiento que de la suya también, hablar al desgaire de nuestra edad provecta no era una simple expresión que nos disimulara, sino un cordial referente de tiempos compartidos.
Veamos: en algunos diarios de aquellos días de 1956, así como en infinidad de avisos en los pizarrones y corredores en la recién inaugurada universidad, nos recordaban que ese día se abrían los cursos de la Facultad de Derecho, a la cual una multitud de novatos queríamos entrar. Las razones eran múltiples, pero dentro de ellas se hallaba una: el que en los planes de estudio no estaban incluidas las matemáticas, la........
