menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La sofisticación de lo Rupestre

14 1
17.01.2026

Entre las décadas de los 70 y principios de los 80, el rock mexicano reflejaba las transformaciones sociales, políticas y culturales, particularmente de la ciudad capital. Los espacios de expresión cultural, casi en su totalidad, estaban siendo institucionalizados o cooptados por el partido político en el poder. Había que inventarse los espacios. 

El mundo de la llamada Nueva Canción, emanada de los movimientos musicales del folclor y la protesta, fue en muchos casos donde se formaron los rupestres, quienes se distinguieron por criticar las condiciones sociales que enfrentaban los jóvenes, con un lenguaje distinto, en muchos sentidos, influidos por la protesta radical y militante de figuras como Judith Reyes, José de Molina, Enrique Ballesté o León Chávez Teixeiro. 

Tras el cierre de espacios para el rock, las peñas folclóricas fungieron como espacios propicios para los proyectos culturales de una “izquierda musical” en transformación. Cuando el canto nuevo se vuelve más comercial y la protesta sufre una profunda desbandada, muchos de los “cantonoveros”, focloristas y protestosos, tomarán la carretera del rock, el blues, el jazz y la fusión, resultando........

© La Jornada