Astillero
La presidenta de México tuvo buenos e interesantes resultados de su viaje a Barcelona. Cerró el capítulo del congelamiento de relaciones con España mediante su presencia física y declaraciones tersas al respecto con el presidente Pedro Sánchez en sintonía reconciliatoria. Además, asumió de manera explícita su condición de integrante de la corriente de gobiernos progresistas que buscan frenar el avance de las derechas y ultraderechas y los desenfrenados ánimos bélicos trumpistas.
Junto al brasileño Lula (que fue más directo en los señalamientos hacia la Casa Blanca), el colombiano Petro (que en agosto dejará el poder) y el uruguayo Orsi, más el anfitrión español (abiertamente confrontado con las políticas trumpistas), Sheinbaum tuvo un papel destacado, en un contexto que en primera lectura muestra a un Trump en desgaste por sus evidentes trastornos mentales y la guerra de Irán de la que no ha podido salir ( The Wall Street Journal ha publicado la viñeta cruda de un presidente desquiciado) pero que, al mismo tiempo, lo........
