Astillero
Diríase que, hasta por elegancia política, la presidenta formal de Morena no debería trasladar a la presidenta de la República la palabra definitoria sobre su estancia o salida del cargo.
Sin embargo, ayer Luisa María Alcalde abordó el embrollo de versiones sobre su presunta remoción utilizando el recurso fácil, en apariencia inapelable, de lo que diga el dictado de Palacio Nacional, en una especie de adecuación guinda a las historias priístas más ortodoxas del partido-gobierno.
Así lo planteó la ex secretaria del Trabajo y de Gobernación en el sexenio obradorista: “por mi parte, seguiré al frente de Morena, y la única razón por la que dejaría esta responsabilidad, como lo haría cualquiera de nuestro movimiento, sería por un llamado de la Presidenta para ayudarla a seguir fortaleciendo la transformación”. Lo de siempre: Palacio Nacional, antes Los Pinos, quita y pone. Gabinete, o algo parecido, mata periodo y compromiso partidista específico.
Alcalde no evitó confirmar que la estridencia y el........
