Amores que duelen - El último de la banca
Nick Hornby, el escritor que convirtió la obsesión en un tema narrativo, compara la fascinación por el futbol con ese arrebato inexplicable que nos lleva a enamorarnos. Sucede –nos dice– de repente y sin explicación. Sólo después uno descubrirá mientras avanza el infinito placer que trae consigo esta experiencia y también el dolor y sobresaltos que tarde o temprano conoceremos.
Por esa razón escribió Fiebre en las gradas, una especie de autobiografía futbolera para entenderse y que se le entienda. A la hora de explorar los significados que el futbol encierra en los apasionados, descubre que, como todas las pasiones, delatan de manera muy profunda a quien la vive. “A mí me queda clarísimo que mi devoción por el equipo dice mucho de mi carácter y de mi historia personal, pero el modo como suele consumirse este deporte al parecer proporciona informaciones de toda clase acerca de nuestra sociedad y nuestra cultura”, escribe.
En una de sus novelas más famosas, Alta fidelidad, el personaje principal es un coleccionista de discos que se la vive preguntándose si le gusta la música pop porque es un ser triste o si es un ser triste porque le gusta la música pop. ¿Qué fue primero en la reflexión sobre la melancolía musical? Algo parecido opera en el sistema emocional del aficionado al futbol.
En uno de los ensayos de Fiebre en las gradas, Hornby se recuerda como un niño totalmente devastado porque la........
