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México SA

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03.03.2026

Se mueven las fichas en el tablero internacional: Irán resultó más “respondón” de lo que el par de genocidas (Trump-Netanyahu) livianamente calcularon y hasta ahora el saldo es contrario a Estados Unidos e Israel (en donde sus “representados” –los ciudadanos hartos de sus crímenes– comienzan a manifestarse en su contra); Rusia ya fijó posición y China ha hecho lo propio, ambos países en defensa de la soberanía iraní y en contra de la violación del derecho internacional; uno de los agresores, el cobarde primer ministro israelí, se escondió en un tercer país (Alemania) durante los bombardeos, mientras sus horrorizados ciudadanos no sabían en dónde protegerse ni quién los auxiliaría; los perritos europeos se mantienen agachados lamiendo las botas del esperpéntico inquilino de la Casa Blanca, mientras éste da puntual muestra de su soberbia y precaria inteligencia: a partir de ayer, y por un mes, Melania Trump “preside” el Consejo de Seguridad de la ONU, para “proteger –según dice– a los niños”. ¡Y duerme junto a un pedófilo asesino de niñas iraníes! Nada más grotesco y ruin que esto.

Entonces, si las cosas siguen como van parece que al final de cuentas (y con la esperanza de que sea a la brevedad) lo que tanto busca ese par de genocidas (el “cambio de régimen” en Irán y donde se les pegue la gana) terminará por materializarse, pero en Estados Unidos e Israel, porque si en este planeta algo queda de sensibilidad, inteligencia y visión de futuro, en el muy corto plazo ambos deberán ir a la cárcel (al basurero de la historia no, porque en él nacieron) y enfrentar las consecuencias de su delirante proceder y su permanente agresión a la humanidad.

Rusia ya se había pronunciado sobre la embestida de Estados Unidos e Israel: “El ataque a Irán es una agresión armada planificada y no provocada contra un Estado soberano e independiente que es miembro de la Organización de Naciones Unidas”. Washington y Tel Aviv se lanzan de nuevo a una peligrosa aventura que acerca la región a una catástrofe humanitaria, económica y –tampoco podemos descartarlo– radiológica; las intenciones de los agresores son claras y se formularon de modo abierto: destruir el orden constitucional y el gobierno de un Estado que les resulta indeseable y se ha negado a someterse al dictado de la fuerza y el hegemonismo. Causa preocupación especial el carácter en serie de los golpes que en los meses recientes ha asestado la administración de Estados Unidos contra el derecho internacional que sostiene los pilares del orden mundial, entre otros, la no injerencia en los asuntos internos, la renuncia a amenazar con el uso de la fuerza y la solución pacífica de las controversias internacionales.

Ayer, secundó la República Popular China: “Respalda a Irán en la defensa de su soberanía e integridad territorial y la salvaguardia de sus derechos e intereses legítimos; exige el cese inmediato de las operaciones militares para evitar una mayor expansión del conflicto y retomar el diálogo; insta a las naciones del golfo Pérsico a unirse para oponerse a la injerencia externa, evitar un conflicto mayor en la región y mantener su futuro y destino en sus propias manos; en la grave y compleja situación actual, Irán puede mantener la estabilidad nacional y social, atender las preocupaciones razonables de sus países vecinos y garantizar la seguridad de los ciudadanos e instituciones chinos en Irán; es inaceptable que Estados Unidos e Israel lancen ataques contra Irán durante las negociaciones entre Washington y Teherán y también lo es que maten abiertamente al líder de un Estado soberano e inciten un cambio de gobierno; estas acciones violan el derecho internacional y las normas básicas de las relaciones internacionales”.

Como regalo a ( fuck) Trump, la televisora CNN reveló una encuesta que destrozará su pútrido hígado: seis de cada 10 estadunidenses desaprueban la decisión de Estados Unidos de atacar Irán.

Y los que faltan. Por cierto: aunque sea inaudito, parece que el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, por fin se animó a ponerle un poco de huevos al cocido madrileño, pues negó el uso de las bases militares de Rota y Morón a las fuerzas estadunidenses para que desde ellas volaran sus aviones de reabastecimiento y así continuar con la agresión a Irán.

Las rebanadas del pastel

Agarra vuelo: el precio del petróleo Brent llegó a subir 13 por ciento, su nivel más alto desde enero de 2025; el WTI gringo brincó hasta 12 por ciento, el mayor en ocho meses, y el mexicano ganó alrededor de 10 por ciento. Mientras, el precio del gas natural en Europa se incrementó 35.49 por ciento, el más elevado en un año.


© La Jornada