Entre la guerra y el colapso industrial: la crisis de desgaste en EEUU e Israel
La guerra de EEUU e Israel contra Irán ha puesto al descubierto una crisis estructural en el corazón de la maquinaria bélica de Washington, una crisis que pone en duda su capacidad para sostener un conflicto prolongado, por no hablar de reponer lo que gasta.
Solo en las primeras semanas, se agotaron a un ritmo vertiginoso enormes reservas de misiles, aviones y municiones de precisión --desde los Tomahawk y los ATACMS hasta los interceptores Patriot, THAAD y Arrow--.
El desgaste en el campo de batalla se está traduciendo rápidamente en un ajuste de cuentas industrial, poniendo de manifiesto los límites de la capacidad de EEUU e Israel para reproducir armamento de alta tecnología al ritmo que exige la guerra moderna.
Potencia de fuego sin resistencia
Según un informe publicado por el Royal United Services Institute (RUSI) el 24 de marzo, en los primeros 16 días de la guerra se utilizaron 11 294 municiones, con un coste directo de 26 000 millones de dólares. Las reparaciones podrían elevar esa cifra por encima de los 50 000 millones de dólares. Pero el coste financiero solo cuenta una parte de la historia.
Solo en las primeras 96 horas, las fuerzas de la coalición lanzaron 5197 municiones de 35 categorías diferentes, en lo que supuso una de las campañas aéreas más intensas de la guerra moderna. La magnitud del consumo desbordó rápidamente la capacidad de reposición industrial.
Los sistemas de defensa aérea fueron los más afectados. Las baterías estadounidenses y del Golfo dispararon 943 interceptores Patriot en solo cuatro días, lo que equivale aproximadamente a 18 meses de producción. Los sistemas THAAD siguieron una trayectoria similar, con 145 misiles consumidos, lo que supuso más de un tercio de las reservas estimadas.
Por parte de Israel, la presión fue aún mayor. Las reservas de misiles interceptores Arrow se redujeron a más de la mitad en el mismo periodo. Reconstruir ese stock podría llevar casi 32 meses. Lo que inicialmente parecía un uso intensivo se reveló rápidamente como un desequilibrio estructural.
El coste de esos primeros cuatro días osciló entre 10 000 y 16 000 millones de dólares, elevándose a 20 000 millones si se tienen en cuenta las pérdidas de aeronaves y sistemas.
Peor aún, el deterioro de la infraestructura de radares y satélites redujo la eficacia de la interceptación, lo que obligó a los operadores a disparar múltiples misiles contra objetivos únicos --en algunos casos, hasta 11 interceptores por cada amenaza entrante.
Armas estratégicas, almacenes vacíos
Los sistemas ofensivos siguieron el mismo patrón. En la fase inicial, se lanzaron 225 misiles ATACMS y PrSM, activos fundamentales diseñados para ataques de precisión a gran distancia. Junto a ellos, se lanzaron más de 500........
