¿Abrirá una vía para la liberación de Palestina la guerra de EEUU e Israel contra Irán?
Algunas personas están expresando su frustración por el hecho de que entre las condiciones de Irán para poner fin a la guerra no se haya mencionado explícita y e indudablemente la exigencia de poner fin a la ocupación israelí de Palestina y de desmantelar el régimen de apartheid. Entre las condiciones difundidas en medios iraníes y afines (aunque no han sido confirmadas formalmente por Irán) está la propuesta de que cualquier resolución debe incluir acabar con todas la guerras de Israel en todos los frentes: Gaza, Líbano, Siria y otros lugares. Sin embargo, estas condiciones no priorizaban específicamente la libertad de Palestina como condición previa para poner fin a la guerra.
Esta frustración no es inoportuna ni marginal. La cuestión de Palestina no es una cuestión más para muchas personas, sino que es el eje fundamental del conflicto en sí. No obstante, precisamente por eso no se debe abordar de forma aislada. Abordar la guerra actual unicamente por medio de lo que se ha afirmado o no se ha afirmado explícitamente corre peligro de reducir a una sola dimensión un conflicto que es profundamente complejo, cuando de hecho y en última instancia la cuestión de Palestina se está conformando, disputando y resolviéndose potencialmente a través a esta lucha más amplia e interrelacionada.
Varías líneas de análisis recogen elementos de esta realidad, pero pocas la sustentan. Algunas se centran de forma limitada en la política interna israelí y afirman que el primer ministro del régimen israelí Benjamin Netanyahu está prolongando la guerra para mantener su coalición, atrasar su comparecencia ante la justicia y evitar las consecuencias legales que podrían acabar con su carrera política. Otras hacen una lectura estratégica más amplia y sitúan la guerra dentro de la búsqueda que desde hace tiempo lleva a cabo Israel de lograr el control regional por medio de la neutralización de sus adversarios, ampliar la normalización [de relaciones de Israel con otros países] y la consolidación de su posición como potencia fundamental en la zona. Una tercera línea de análisis, más cercana a la corriente dominante en Occidente, continúa operando dentro del marco declarado de Washington y Tel Aviv. Aunque incluya algún aspecto crítico, sigue aferrada a la retórica del programa nuclear de Irán, la «seguridad » de Israel y la maquinaria habitual de justificación.
No es un marco neutral. Elude sistemáticamente la responsabilidad que tiene Israel en esta guerra, de la misma manera que se ha negado sistemáticamente a afrontar el genocidio en Gaza. Incluso sus críticas a Trump siguen siendo de procedimiento, centradas en los poco claros objetivos de la Casa Blanca, la escasa coordinación y los mensajes contradictorios, en vez de centrarse en la lógica política y moral que ha llevado a esta guerra.
El recorrido histórico más amplio desaparece entre unas explicaciones que son meramente internas y el cada vez más vacío discurso de los medios dominantes. La verdad radica en otra parte. Asia Occidental no ha entrado en crisis repentinamente. Ha sido conformada deliberadamente para ser inestable. A lo que estamos asistiendo no es a una ruptura abrupta, sino a la aceleración de un proceso histórico de larga data que ahora está llegando a una fase decisiva.
El Acuerdo Sykes-Picot de 1916 en Gran Bretaña y Francia no dividió simplemente el territorio, sino que urdió su fragmentación. Se impusieron unas fronteras arbitrarias que tenían muy poco en cuenta la realidad histórica, cultural........
