Hungría: La estrategia que derrotó a Orbán
Es probable que la opinión pública occidental que sigue los resultados de las elecciones húngaras acabe adoptando una visión preconcebida por los medios que le resulte familiar: que estas elecciones se han centrado en el enfrentamiento entre Este y Oeste, o que han supuesto un «terremoto juvenil», una victoria conseguida gracias a la participación sin precedentes de los votantes jóvenes. Estas interpretaciones contienen algo de verdad, por supuesto, pero, sobre todo para quienes estén interesados en plantar cara a gobiernos como el de Viktor Orbán, merece la pena analizar esta campaña más detenidamente. Comprender el éxito de Péter Magyar exigirá que los progresistas se replanteen sus estrategias en escenarios políticos similares.
La derrota de Orbán se produjo contra todo pronóstico. El sistema electoral húngaro fue diseñado por su gobierno después de 2010 con un único objetivo en mente: los intereses de su partido, Fidesz. Sus compinches controlan amplios sectores de la sociedad y la economía húngaras, entre ellos la mayor parte de los medios de comunicación tradicionales (al igual que en otras naciones democráticas). Orbán había logrado perpetuar con eficacia el mito de que no se le podía destituir de su poder por vía democrática, lo que limitaba la imaginación política de muchos húngaros.
Aunque las encuestas de opinión mostraban una clara ventaja del partido Tisza en las últimas semanas de la campaña, a muchos les costaba creer que se pudiera lograr la victoria en las urnas. Había demasiadas cosas que jugaban a favor de Orbán; en muchas ocasiones, a lo largo de los últimos 16 años, los votantes de la oposición habían tenido que lidiar con la decepción la noche de las elecciones.
Pero Péter Magyar y su partido Tisza, junto con el pueblo húngaro, que acudió a votar en cifras históricas, rompieron el hechizo de la omnipotencia de Orbán. Con una «mayoría cualificada» en el Parlamento, el derechista Tisza se encuentra ahora en una posición sólida para llevar a cabo una reforma completa del sistema constitucional y político húngaro o, tal como ellos lo llaman, un cambio de régimen: de ultraderecha pro Rusia a ultraderecha pro UE.
Esto no resulta sorprendente si........
