Sigue la rebelión de los docentes
No sólo luchan por lo suyo. Quieren educar a niños y jóvenes y hacerlo en condiciones justas. Están defendiendo una necesidad para toda la sociedad: una educación pública de calidad. Nos interesa a todas y todos.
Solo así puede entenderse el movimiento de docentes que durante este curso se han movilizado a casi todas las comunidades autónomas. Dos meses llevan en huelga las educadoras infantiles en Madrid. Veinte días de huelga indefinida llevan las maestras y profesores en el Pais Valencià. En Catalunya, desde marzo se han convocado diversos días de huelga y la gente movilizada ha rechazado dos acuerdos con el govern de la Generalitat y decidido continuar la lucha. No es un malestar puntual. Es un malestar profundo que surge desde abajo, que está organizado y que se ha convertido en un problema político.
Sucedió en Valencia. Un policía da un fuerte empujón a una maestra jubilada que se estaba movilizando con sus compañeras. Acabó en el asfalto con la rotura del tabique nasal y puntos de sutura. Es una imagen de brutalidad, pero es también un reflejo de la expresión de hartazgo del poder, de no saber cómo responder a los miles de docentes que aguantan una huelga, que pensaban que no duraría dos días y que, sin embargo, cada día que pasa gana apoyo y solidaridad de la población. Un día son los bomberos quienes se manifiestan con ellas tras una pancarta que dice: "La educación también salva vidas", o los miembros de los conservatorios de música, de tanta tradición en el Pais Valencià. Otro día son las asociaciones de madres y padres de las escuelas e institutos que les........
