menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Gabriel Rockhill: "Apoyo a Cuba porque estoy del lado de la humanidad y la vida"

10 0
11.04.2026

Conocí a Gabriel Rockhill por casualidad, mas no por azar. Nos presentó Helen Yaffe, amiga entrañable de Cuba, en enero de este año durante el Congreso Internacional que conmemoró --en la Universidad de La Habana-- los 60 años de la Conferencia Tricontinental (1966). La actual coyuntura política le agregó al evento una peculiaridad: los allí presentes estaban desafiando esa reciente manifestación de agresividad contra nuestro país que incluye la posibilidad de una agresión armada. De ahí que la confluencia no fuera por azar. Fue por convicciones.

Gabriel Rockhill --filósofo marxista, profesor, investigador y escritor de origen estadounidense-- publicó recientemente un libro que ha captado el interés de muchos. Su título ya deja entrever la complejidad de la trama: "¿Quién pagó a los músicos del marxismo occidental?" .

Motivada por lo disruptivo de este primer volumen lo contacté con la propuesta de realizarle una entrevista para Cubadebate. Accedió sin titubear.

M: En su libro "¿Quién pagó a los músicos del marxismo occidental?" ofrece elementos contundentes que contribuyen a desmontar al que ha sido conocido como "marxismo occidental": ¿existe un "marxismo confiable"? ¿Qué alternativas tenemos desde Latinoamérica a este "marxismo occidental"?

GR: La expresión "marxismo occidental" no se refiere a toda la producción intelectual marxista en el mundo occidental, sino a una forma específica de marxismo que ha surgido y se ha vuelto dominante en el centro imperial. Usé la expresión "marxismo occidental" en el título porque es un punto de referencia reconocible, al menos dentro de ciertos sectores de la intelectualidad, debido a un debate generado en y alrededor de la obra de figuras como Maurice Merleau-Ponty, Perry Anderson y Domenico Losurdo.

Sin embargo, también explico en el libro que la expresión más precisa sería "marxismo imperial" porque lo que tenemos entre manos es una orientación ideológica más que una categoría geográfica o cultural rigurosa.

Además, esta terminología tiene la ventaja de especificar que el marxismo en cuestión es uno que ha sido transformado por el imperialismo en una sutil herramienta del imperio (de ahí el doble significado de marxismo imperial: es un producto del imperialismo, así como una fuerza ideológica que contribuye al imperio).

Mi libro dilucida cómo la forma dominante de marxismo que se ha desarrollado en el centro imperial ha tendido hacia el chovinismo social y la aceptación del capitalismo, e incluso con el imperialismo. Esto ha sido debido, en parte, a la formación de una aristocracia obrera en el centro, que se beneficia de las estructuras imperiales de acumulación.

Como explicó Lenin con su característica agudeza, la situación material de los trabajadores en los principales países capitalistas, que es muy superior a la de los de la periferia, los ha hecho tender ideológicamente hacia una aceptación del orden mundial imperial. Esto es, en última instancia, lo que condujo a la división en el movimiento socialista mundial entre los que llegarían a ser conocidos como socialdemócratas y aquellos que estaban dedicados, a la manera de Lenin, a romper las cadenas del imperialismo mediante el socialismo revolucionario.

Losurdo, en su libro de 2017 sobre el marxismo occidental, se basó en el diagnóstico de Lenin para demostrar que la intelectualidad de izquierda contemporánea en el centro imperial aún manifiesta la misma orientación ideológica fundamental.

Al examinar la izquierda académica afiliada directa o indirectamente con la herencia marxiana --desde la Escuela de Fráncfort y la teoría posmoderna hasta el pensamiento anglófono radical contemporáneo y más allá-- Losurdo revela cómo no solo tiende al chovinismo social y al acomodo imperial, sino también, en términos prácticos, al anticomunismo.

En mi propio trabajo, me baso en los escritos de figuras como Lenin y Losurdo para desarrollar una economía política del conocimiento que examine las fuerzas materiales que impulsan la promoción de formas específicas de teoría de izquierda, como el marxismo imperial o el llamado marxismo occidental.

Lejos de ser un desarrollo intelectual autónomo que haya resultado del libre ejercicio de la razón humana individual o del así llamado mercado abierto de las ideas, la teoría de izquierda en el centro imperial ha sido moldeada y dirigida por fuerzas muy materiales, incluyendo todo el aparato institucional de producción y distribución de conocimiento (universidades, la industria editorial, el circuito de conferencias, los medios de comunicación, etc.), así como la poderosa influencia de la clase dominante a través de sus fundaciones y el Estado.

No es en absoluto casualidad que las posiciones marxistas dominantes en el centro imperial hayan sido generalmente trotskistas, socialistas libertarias, socialdemócratas, anarcocomunistas, o alguna otra versión ecléctica, en lugar de marxistas en el sentido leninista recién mencionado.

Debido tanto a las fuerzas económicas de la infraestructura como al poder ideológico de la superestructura, el marxismo ha tendido a transformarse en el centro en una forma imperial de marxismo que no solo se acomoda al capitalismo y al imperialismo, sino que también es abiertamente anticomunista y rechaza muchos, si no todos, los proyectos de construcción del Estado socialista.

Esto es particularmente claro en el caso de los principales supuestos marxistas promovidos dentro de la superestructura imperial, incluidos los teóricos de la Escuela de Fráncfort que analizo en el libro (Theodor Adorno, Max Horkheimer, Herbert Marcuse), otros marxistas occidentales prominentes, y teóricos radicales contemporáneos que a veces son descritos como posmarxistas o neomarxistas (Alain Badiou, Slavoj Zizek, Michael Hardt, Antonio Negri, etc.).

En cuanto a la cuestión de las alternativas, ¡la respuesta es un rotundo sí! Debido a los efectos del imperialismo intelectual, el marxismo del imperio ha proyectado una sombra larga y oscura sobre la rica y profunda tradición internacional del marxismo antiimperialista, que es sencillamente el marxismo en su forma auténtica.

Desde Marx y Engels hasta Lenin, Mao, Ho Chí Minh, y tantos otros líderes que encarnaron los principales movimientos de liberación, el núcleo del marxismo siempre ha sido la lucha contra el capitalismo como sistema global de acumulación que destruye a los seres humanos y la naturaleza.

A diferencia de la parodia chovinista social y anticomunista del marxismo que es prominente y promovida en el centro imperial, el marxismo genuino es un proyecto anticolonial y antiimperialista dirigido a la liberación en el mundo real de la humanidad y la naturaleza de las garras mortales del capital.

Cuba ha hecho una contribución fundacional a esta tradición al llevar el socialismo revolucionario al hemisferio occidental. También ha fomentado una rica cultura intelectual marxista que se extiende desde la obra de figuras como Fidel Castro, Ernesto "Che" Guevara, Haydée Santamaría y Roberto Fernández Retamar, hasta pensadores contemporáneos como Raúl Antonio Capote, Antonio Barreiro Vázquez, Abel Prieto y el grupo de jóvenes marxistas conocido como La Tizza.

Esta no es, por supuesto, una tradición homogénea, y hay debates importantes, así como espacio para el desacuerdo y la innovación. Sin embargo, de manera crucial, esta tradición no está limitada por el marco dogmático del marxismo imperial, que generalmente rechaza los proyectos socialistas del mundo real por considerarlos, de alguna manera, peores que el capitalismo.

M: En Cuba también nos hemos apropiado de dicho "marxismo occidental". Las ideas de Marx y de Lenin llegaron casi de inmediato a la Isla a principios del siglo XX y la Revolución que triunfó en 1959 si bien tuvo gran influencia, sobre todo, del marxismo-leninismo soviético, expandió el acceso de todo el pueblo al estudio del marxismo en general (o de los marxismos). ¿Cómo distinguir y salvar dentro del "marxismo occidental" aquello que resulta orgánico a la lucha contra el capitalismo?

GR: Para evitar cualquier confusión que pudiera generar la expresión "marxismo occidental", es útil distinguir entre el marxismo imperial que acabo de discutir y el marxismo propiamente dicho, que es profundamente antiimperialista.

Ciertamente, el marxismo imperial ha sido la forma dominante en el mundo occidental, si entendemos esa región más específicamente como el centro imperial de Europa Occidental, EEUU y sus aliados cercanos en el proyecto imperialista global.

Sin embargo, incluso dentro del centro imperial, hay marxistas como Losurdo, Michael Parenti, John Bellamy Foster, Annie Lacroix-Riz, Saïd Bouamama y muchos otros, que son marxistas antiimperialistas.

Por eso, en última instancia, es más coherente distinguir entre dos orientaciones ideológicas, una de las cuales es poderosamente promovida por las superestructuras imperiales, en lugar de confiar en lo que parecen ser categorías geográficas.

La tradición marxista antiimperialista ha sido una fuerza importante en la periferia imperial, donde las víctimas del imperio y sus voceros orgánicos --Lenin, Mao, Fidel, etc.-- han situado la cuestión colonial y el imperialismo en el centro de sus análisis, orientando el marxismo hacia la transformación práctica del mundo mediante el desarrollo del socialismo real. Sin embargo, también hay una aristocracia obrera intelectual compradora en la periferia que recibe sus órdenes de los discursos y debates dominantes en el centro.

Esta intelectualidad compradora juega un papel esencial en el imperialismo intelectual, ignorando o denigrando las formas autóctonas de teoría antiimperialista en favor de promover las últimas tendencias teóricas del imperio.

Uno de los objetivos de mi libro es clarificar las líneas de la........

© La Haine