Colombia e Israel: la cínica diplomacia del desastre
En la mañana del 10 de agosto, un poderoso terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia, dejando cerca de trescientos muertos, cuatro mil heridos y, según el último conteo, potencialmente miles de desaparecidos más. La crisis representó una prueba temprana para el nuevo presidente de extrema derecha, Abelardo de la Espriella, quien había asumido días antes. Pocas horas después del sismo, mientras los colombianos aún yacían bajo los escombros de edificios destruidos, el gobierno publicó un extenso comunicado en el que reconocía la soberanía del régimen israelí sobre los Altos del Golán, un territorio sirio ocupado ilegalmente por ese país desde 1967. El comunicado, que desató una crisis diplomática con los Estados árabes, ubicó a Colombia junto con EEUU como el único otro país del mundo en reconocer el reclamo de Israel sobre ese territorio.
Si bien el gobierno colombiano fue justamente criticado tanto puertas adentro como en el exterior por el momento elegido para su anuncio, este no fue casual. Aunque el deseo de de la Espriella de profundizar los lazos con Israel es anterior al terremoto, los movimientos de la nueva administración desde el desastre demuestran que planea utilizar la crisis para justificar su mayor acercamiento con el régimen de Medio Oriente. Esta dinámica ya se dio en Venezuela, donde la provisión de ayuda humanitaria por parte de Israel tras los mortíferos terremotos allanó el camino para el restablecimiento de las relaciones consulares entre los antiguos enemigos.
El acercamiento entre Colombia e Israel resulta especialmente difícil de digerir dado el rol reciente del primer país como líder del movimiento global de solidaridad con Palestina bajo la presidencia progresista de Gustavo Petro, predecesor de de la Espriella. No obstante, forma parte de una tendencia regional más amplia en la que los gobiernos de extrema derecha exhiben su lealtad a Israel o hacen gestos de acercamiento inmediatos hacia sus dirigentes apenas asumen el poder.
Diplomacia del desastre
El terremoto del 10 de agosto causó daños intensos en los departamentos de Chocó (el epicentro), Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas. Se cortó la energía eléctrica, se derrumbaron edificios y el saldo humano continúa en aumento. El gobierno, sin luchar mucho para hacerle frente al caos, movilizó recursos estatales pero no se apoyó en las propias comunidades locales para gran parte del auxilio inmediato ante el desastre. Las primeras setenta y dos horas se consideran esenciales en la respuesta a un terremoto para preservar la vida de los sobrevivientes atrapados, y sin embargo le tomó tres días enteros al Estado aceptar formalmente equipos internacionales de rescate y, cuando finalmente lo hizo, rechazó la ayuda de Brasil, México y China. Se limitó a colaborar únicamente con aliados de derecha: EEUU, Ecuador, El Salvador e Israel.
Si bien este último caso podría resultar una sorpresa, se trató de un papel familiar para que los israelíes desempeñaran en la........
