menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Entra Rufián con la porra

22 0
20.02.2026

En la sala Galileo como Faemino y Cansado, presentaron su proyecto Rufián y Delgado, con la moderación de Sarah Santaolalla, reunión ya harto elocuente porque a diferencia de las últimas izquierdas, sexualmente inverosímiles, ahí había heterosexualidades subrayadas (luego ya cada uno…). Frente a tanto fluir y tanta amigue, era como una reivindicación callada de la a y de la o, del antiguo follar, del follar de «nuestros barrios» frente a la liquidez de los géneros. Más que liquideces había solideces. Las de Santaolalla, por ejemplo. Rufián parece conocer el secreto de las ideologías: que a las de izquierdas lo que les pone de verdad es uno de derechas. Tocan esa tecla. Juegan un poco a eso.. Soy muy de izquierdas, pero te voy a tratar como te trataría un facha. Di seguridad, aah, di orden, aaah, di… (muy cerca de la oreja) policía nacional… ¡aaaaaaaah! (aunque nunca irían tan lejos, solo «policía de proximidad»).

Entre el eros y el logos, gravitaba en el acto la ausencia de Errejón. Sin su piquito de oro, la izquierda es Public Enemy sin el rapero Chuck D, porque Emilio Delgado no es Demóstenes precisamente: «Hay que hacerlo de tal manera que hagamos visible lo que ha sido invisible hasta ahora sin invisibilizar lo que siempre ha sido visible».

Y esto es lo que define a esta izquierda. Falta un puntito de sofisticación, falta la deconstrucción. Es una izquierda sin el placer y la travesura de la mortífera complicación; que no domina su jerga y dice cosas como movidas, tío, en nuestros barrios, tío, gente auténtica que oímos a Obús, y esto quizás no halague la muy particular sensación de ser de izquierdas: lo transgresor, lo último y su vértigo, lo que sabemos que es dañino y por eso nos gusta…

Es una izquierda, por tanto, que primero agradará a los de derechas, concretamente a los que hablan para la derecha y provienen de la izquierda. Esa especie. Hay dos cosas siempre llegando: el fascismo, que es asíntota, y los que vienen de la izquierda, los que se pasan la vida viniendo de la izquierda, llegando desde allí, desengañados porque no es lo suficientemente buena para ellos, sin serlo tampoco la derecha.

Delgado y Rufián dan la impresión de que gustarán a ese tipo de gente y algo menos a los de la izquierda real, que si están donde están, no es para descubrir ahora la sopa de ajo.

Porque además, en el caso improbable de que dijeran algo sensato, lo estaría diciendo el golpista y separatista Rufián, que como promesa de «orden» queda regular.

Parece más bien otra propuesta improvisada para picotear en un caladero que apunta a Vox. De Madrid se decía eso de que cada tarde o das una conferencia o te la dan. Ahora mismo, cada tarde se presenta una plataforma para rascar por ahí en los saloncitos de la derecha (con ácaros ya como Romay en la moqueta) o en las operatividades dialogantes de los espacios confluyentes de la izquierda de la izquierda, que es la forma que tiene El País de no decir extrema. Imaginen su lector, qué lío: extrema izquierda diciendo cosas consideradas de extrema derecha. Pero los extremeños se tocan, y ahí, en esa bizquera, entra Rufián con la porra a ponerle las esposas a la charo, que no sabemos si se va a dejar…


© La Gaceta