7 de octubre: tras el luto, los efectos
Hoy se cumplen tres años de la mayor acción genocida contra el pueblo judío desde el Holocausto. Es imposible olvidar la crueldad diabólica del asalto de Hamás desde Gaza, su vesania asesina inaudita en la matanza, las violaciones, torturas, mutilaciones y desmembramientos de niños, ancianos, mujeres y hombres. Ni el secuestro de 251 israelíes llevados a Gaza, incluidos ancianos, niños y lactantes que no volverían en su mayoría.
Tres años después se puede constatar que aquella matanza ha cambiado radicalmente el mapa político de la región y está cambiando el del mundo, a falta de la caída del régimen de Irán, responsable último del 7 de octubre del 2023.
También ha quedado bien patente, para disgusto de muchos, que la voluntad, determinación y capacidad de Israel de defenderse es hoy la misma que les llevó a la victoria en todas las guerras lanzadas por los árabes para destruir el Estado judío. Pese a la modernización de la sociedad israelí y los efectos de una izquierda inevitablemente entregada al wokismo, la conciencia nacional y el sentido del deber y servicio, esas virtudes que en algunas naciones occidentales parecen desaparecer, son fuertes y firmes.
Por desgracia, estos tres años también han demostrado hasta qué punto los actuales gobernantes en Europa y amplios sectores de la opinión pública, mediatizados por la opinión publicada que depende de dichos gobernantes, han asumido posiciones de defensa de los verdugos terroristas de Hamás y de grotesca demonización de las víctimas.
La judeofobia, el antisemitismo y el antisionismo, que es el odio a la nación de Israel, se han disparado en Europa, condicionados por la masiva penetración musulmana en su sociedad, movidos por la poderosa influencia de centros de poder y compra de voluntades como Qatar y los Hermanos Musulmanes, y agitados por una izquierda que ha puesto en su........
