Miércoles de Ceniza
Una ventaja indiscutible de estar orondo es que nadie te discute el firme propósito de vivir el ayuno cuaresmal. Incluso a tus amigos más anticlericales les parece muy conveniente para ti. Es un alivio.
Y eso te permite concentrarte en la otra batalla: la abstinencia. La Santa Madre Iglesia ordena de toda la vida que ni el Miércoles de Ceniza ni los viernes de Cuaresma, ni tampoco —si no se condona por otro sacrificio— los viernes en general se coma carne. Esto saca a mucha gente estupenda de sus casillas y, a algunos, hasta de sus púlpitos. Gentes muy tolerantes con los veganos, por otra parte, pero que a ti te insisten en que es mejor hacer abstinencia de la maledicencia, la avaricia o la ira.
Yo creo que esas abstinencias tan admirables que proponen hay que hacerlas también los lunes, los martes, los miércoles, los jueves, los sábados y los domingos. Se ponen tan serios con eso del verdadero sentido de la abstinencia y el sacrificio que se les olvida —como a Caín— que hay........
