Expolios a espuertas
Hay una superstición muy extendida —rentabilísima para el poder— según la cual el sueldo es lo que a uno le aparece en la nómina. Pero el sueldo, en realidad, es lo que paga la empresa. Según la OCDE, la llamada cuña fiscal se lleva ya más del 40 % del salario bruto en España; pero si se tiene la honradez de mirar el coste laboral completo, la mordida pública se acerca peligrosamente a la mitad. Está lo que trincan antes (IRPF) y lo que trincan después (IVA) y lo de en medio (lo tuyo) queda cada vez más exiguo. Casi sin darse cuenta: para mano invisible, la fiscal. De cada cien euros que uno gana trabajando, apenas cincuenta llegan a casa.
Junto a los efectos económicos, hay otro diabólico, en el sentido etimológico: divide. Divide entre personas y dentro de la empresa. El empresario sabe bien lo que paga; el trabajador, lo que cobra. El primero se escandaliza de lo que le cuesta el segundo; el segundo, de lo poco que recibe del primero. Ambos están tentados a resentirse. Y caerán si no se ponen en el........
