Los tres niveles del «Efecto Llamada»
«¡Marine, Marine!», grita un alborotador magrebí a la cámara en un vídeo que circula por X. «¡Hemos invadido París más deprisa que los nazis en el 40!».
Y la escena corresponde a las palabras: coches ardiendo, tiendas tapiadas, cohetes usados como armas improvisadas, un ejército evidentemente extranjero que se ha adueñado de las calles de París. No ha sido exactamente una victoria, porque no ha habido un enemigo que retroceda: el enemigo —el gobierno de la República Francesa— estaba rendido antes de que empezara la desolación de las calles.
Y un gobierno nacional que sabe exactamente lo que va a suceder y se muestra impotente para evitarlo ha renunciado a su función, a un monopolio de la fuerza que solo se justifica en la protección del ciudadano, del orden, de la ley. De la libertad de pasear tranquilamente por tu ciudad, la de tus padres, la de tus abuelos.
Hay un modo de discutir modernos que vence induciendo en el otro un mutismo asombrado. No consiste en elaborar un argumento tramposo, alguna de las falacias más conocidas, un juego de manos lógico más o menos hábil, no. Consiste........
