El Capo de la Moncloa: mafia y sicarios
La izquierda tiene una habilidad formidable para sobreactuar indignación donde le conviene y ensordecer con su silencio cuando la realidad se pone fea. Estos días hemos visto a los colectivos de inquilinos, apadrinados de inmediato por el aparato mediático progresista, rasgarse las vestiduras por el trágico fallecimiento de Maricarmen, cargando tintas contra el mercado inmobiliario y los «fondos buitre». Entre sus pancartas no está esta realidad: fue el propio Gobierno de Pedro Sánchez el que en 2022 empaquetó y entregó a las grandes firmas financieras la gestión de ese mismo ladrillo. Sin embargo, lo más revelador de esta representación no es su desfachatez, sino el mutis absoluto que guardan ante un asunto de auténtica gravedad democrática: la guerra sucia y los métodos de matón de barrio desplegados desde Ferraz contra la magistrada Beatriz Biedma.
Ahí no hay pancartas ni concentraciones, a pesar de que el PSOE ha rebasado cualquier frontera tolerable en un Estado de derecho. Lo que la Guardia Civil está poniendo sobre la mesa ante la Audiencia Nacional no es un simple intercambio de presiones políticas, sino una embestida con tintes mafiosos. Para........
