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La isla que no se rinde: por qué Trump todavía no puede doblegar a Cuba

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15.05.2026

Donald Trump puede recuperar el lenguaje del asedio, endurecer las sanciones hasta paralizar a los bancos y venderle a Florida, una vez más, la fantasía de un derrumbe inminente. Pero Cuba ya vio esta película. La isla ha sobrevivido al embargo, a la escasez y a la persistente costumbre de Washington de confundir el castigo con la estrategia. La crisis cubana es real. Lo que no resiste análisis es la idea de que una coerción mayor terminará por quebrar al régimen. Esa lectura desconoce cómo operan el poder, la supervivencia y la soberanía en la isla.

Esta también es una historia de repetición estratégica en Washington: Estados Unidos sigue confundiendo el dolor económico con la capacidad de ejercer presión política y sigue fingiendo sorpresa cuando Cuba no se quiebra.

La administración Trump habla de Cuba como si bastara con un golpe más. Eso no es una estrategia: es un reflejo. No se trata de una negociación convencional, sino de una disputa por la soberanía moldeada por la historia, la adaptación autoritaria y las formas transnacionales de supervivencia de las familias cubanas. El desenlace más probable no es un avance, sino el mismo estancamiento corrosivo que la política estadounidense viene produciendo desde hace décadas.

Sin acuerdo, sin salida

Washington y La Habana no negocian con el mismo horizonte. En Washington, un verdadero “acuerdo” todavía implica un cambio político en Cuba. En La Habana, en cambio, un acuerdo puede abarcar migración, comercio, remesas o seguridad, pero no la autoextinción negociada. Por eso las exigencias maximalistas no producen concesiones. Producen parálisis.

La historia agrava el conflicto. Mucho antes de la Guerra Fría, John Quincy Adams formuló la teoría de la fruta madura: la idea de que Cuba terminaría cayendo en la órbita de Estados Unidos. Ese impulso todavía sobrevive en la política estadounidense, que con demasiada frecuencia trata la soberanía cubana como un asunto que debe administrarse, y no como un principio que debe respetarse. [9]

El viejo guion imperial

La historia........

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