Por qué lo que está pasando en Rojava no es solo una cuestión territorial
Rojava no es solo una región, es un proyecto ideológico y político que ha demostrado —y lo sigue haciendo— que existen alternativas a los Estados-nación y al capitalismo
ra 23 de marzo de 2019 cuando las fuerzas kurdas atrincheradas en las montañas del norte de Siria, en plena guerra civil del país, consiguieron frenar definitivamente el avance del Estado Islámico tras la caída de su último bastión en Baguz, consolidando así el proyecto político de Rojava como actor decisivo en la derrota territorial del Califato en Siria.
Así, Rojava surgía en julio de 2012, en plena guerra civil siria, cuando las fuerzas del régimen de Bashar al-Asad se replegaron del norte del país y los partidos kurdos, encabezados por el Partido de la Unión Democrática (PYD) y sus milicias Unidades de Protección Popular/YPJ, asumieron el control de ciudades como Kobane, Afrín y Qamishli. En 2013 se proclama una administración autónoma organizada en cantones, inspirada en el “Confederalismo Democrático” del líder kurdo y fundador del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan, un modelo que prioriza la descentralización, la igualdad de género y la convivencia multiétnica frente a la idea de un Estado kurdo independiente. En palabras de Öcalan, “la solución a la cuestión kurda necesita, por lo tanto, hallarse en un acercamiento que debilite a la modernidad capitalista o la haga retroceder […] El Confederalismo Democrático es flexible, multicultural, antimonopólico, y orientado hacia el consenso. La ecología y el feminismo son pilares centrales. En el marco de este tipo de auto-administración, una economía alternativa”.
La resistencia frente al Estado Islámico, especialmente durante el asedio de Kobane en 2014-2015, dio proyección internacional al experimento político, que más tarde se ampliaría y pasaría a denominarse Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (DAANES).
Un proyecto político que, en palabras de la investigadora y activista kurda Azize Aslan, “nos invitaba a quienes soñamos con otro mundo y otras relaciones sociales a una visión democrática, ecológica, anticapitalista y antipatriarcal” y que logró no solo sobrevivir por más de una década, sino ser un ejemplo de que es posible crear sociedad no limitada por la concepción del los Estados-nación, ni por el sistema capitalista.
Un proyecto siempre bajo amenaza
El proyecto de Rojava ha quedado en una posición de extrema vulnerabilidad, obligado a redefinir sus alianzas, negociar su encaje institucional y defender, en un contexto cada vez más hostil, los márgenes de autonomía política que había consolidado durante la última década.
Con la llegada Ahmed Al-Sharaa, líder del HTS, al poder, Ankara ha visto la oportunidad perfecta para acabar con el proyecto kurdo
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Ya en diciembre de 2021, cuando al Assad caía, unos 200.000 kurdos que habitaban en el norte se vieron obligados a huir debido a los ataques que las tropas y milicias turcas —aliadas de HTS —. Para entonces ya el Centro Europeo para los Derechos Constitucionales y Humanos llevaba tiempo denunciando que, “los grupos armados respaldados por Turquía que operan bajo el paraguas del Ejército Nacional Sirio (ENS), que ya habían cometido crímenes en muchos lugares, han impuesto un gobierno arbitrario en Afrín. Con el conocimiento de Turquía, cometen sistemáticamente atrocidades, como detenciones arbitrarias de civiles, violencia sexual, tortura, así como saqueos y asesinatos sistemáticos”.
El interés de Turquía de acabar con el proyecto kurdo........
