menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El voto de la ira contra Hungría: qué se escondía realmente tras el apoyo a Orbán

15 0
14.04.2026

¿Era Hungría una simple «anomalía autoritaria» o el síntoma de una fractura mucho más profunda dentro de la Unión Europea?

POR HANSI QUEDNAU, DESDE ALEMANIA  PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

Mientras la prensa europea ha reducido las elecciones húngaras a una batalla entre Viktor Orbán y la oposición liberal, bajo la superficie se libra un conflicto mucho más profundo, que los medios no nos cuentan. Lo que ha estado en juego este domingo no es solo el futuro político de Hungría, sino la estabilidad de un modelo económico que ha integrado al país en Europa como periferia industrial subordinada, condenando a amplias capas de su población a salarios bajos.

Cuando en la prensa europea se habla de Hungría, casi siempre se presenta a ese país como el escenario de una batalla entre “democracia” y “autoritarismo”, entre Viktor Orbán y Bruselas, entre el europeísmo liberal y el soberanismo nacionalista.

En realidad, se trata de  una forma nada ingenua de contar la historia,- otra historia -, pero profundamente incompleta.

Pero si uno desea entender de verdad sobre las cosas que se han estado jugando en estas elecciones húngaras del pasado domingo, 12 de abril, no nos bastará con mirar a los políticos, a sus discursos o las campañas electorales. Hay que mirar por debajo. Hay que tratar de observar la estructura social sobre la que se levanta todo ese conflicto.

Y cuando uno ahonda un poco más y realiza ese esfuerzo, aparece una realidad mucho más reveladora: lo que está en disputa en Hungría no es solo quién gobierna, sino qué modelo  es el que seguirá administrando a una sociedad marcada por la dependencia económica, la desigualdad social y la frustración de una parte creciente de su población trabajadora.

HUNGRÍA NO ES UNA ECONOMÍA SOBERANA: ES UNA PIEZA SUBORDINADA DEL CAPITALISMO EUROPEO

Durante años se nos ha estado vendiendo la imagen de Orbán como un dirigente político enfrentado a Bruselas, como un «rebelde nacionalista» que se ha atrevido a desafiar al establishment europeo. Pero esa imagen oculta una contradicción fundamental: Hungría no ha roto con el modelo económico de la Unión Europea. Todo lo contrario. Su economía depende profundamente de él.

Hungría funciona hoy como una gran plataforma industrial de bajo coste dentro del mercado europeo. Es, en esencia, una fábrica periférica de los países económicamente más poderosos de la  Europa occidental.

En ese país producen numerosas multinacionales automovilísticas, especialmente alemanas, que aprovechan una combinación muy concreta de ventajas: salarios mucho más bajos que en Alemania o Francia, una mano de obra........

© Kaos en la red