Los incas llegaron a Elche
Llamas en los restos de la ciudad Inca de Machu Pichu en Cusco, Peru
El otro día iba en el coche cuando escuché en la radio a un señor hablar de la Riviera Maya. No recuerdo de qué emisora se trataba ni quién era el señor, circunstancias ambas que probablemente le salvarán de una querella y a mí de tener que demostrar nada. El caso es que hablaba con entusiasmo de la importante influencia que aztecas e incas habían ejercido sobre aquella zona de México. Me quedé esperando una rectificación. No llegó.
Reconozco que durante unos segundos pensé que quizá el equivocado era yo. Es una costumbre saludable que intento conservar desde que cumplí los cincuenta y descubrí que cada año entiendo menos cosas. Pero no.
Riviera Maya. Maya. El nombre proporcionaba alguna pista. No se llama Riviera Inca. Ni Riviera Azteca. Ni siquiera Riviera Precolombina, que habría permitido al hombre moverse por el continente con bastante más libertad.
Riviera Maya. Por los mayas, claro. Los aztecas quedaban bastante más al norte y los incas, directamente, en los Andes, a varios miles de kilómetros de allí. Para ejercer una influencia importante sobre la Riviera Maya estos últimos habrían tenido que organizar una expedición de considerables dimensiones, atravesar medio continente y, una vez llegados, influir muchísimo para compensar el viaje.
De haber ocurrido semejante cosa, quiero pensar que alguien habría tomado nota.
—Han llegado los incas.
Pero lo que me inquietó no fue el error. Todos nos equivocamos. Algunas personas incluso hemos conseguido que nos paguen por hacerlo los domingos.
Lo que me inquietó fue la seguridad. He llegado a una edad en la que desconfío profundamente de quien no duda nunca. Especialmente........
