El empujón a la profesora
La policía impide el paso a la plaza de la Virgen de València a un grupo de profesores
Dediqué mi artículo de hace algunas semanas a reflexionar sobre la iniciativa de la revista portuguesa A Página da Educaçâo, en la que escribo desde hace más de veinte años, de conseguir que la UNESCO declare la relación profesor/alumno Patrimonio Común de la Humanidad.
Decía en aquella ocasión que la profesión docente es la más importante, la más difícil y la más hermosa que se le ha encomendado al ser humano en la historia: trabajar con la mente y el corazón de los niños, de las niñas y de los jóvenes. Enseñarles a pensar y a convivir. Por eso la política, la sociedad, la familia y la ciudadanía en general deberían hacer lo posible por reconocer la dignidad de la función docente, por prestar a los docentes la mayor atención y por proporcionarles los medios y las condiciones necesarias para realizar bien su función, tan necesaria para la humanidad.
No parece que esté cumpliéndose este deseo en la Comunidad Valenciana, cuyos docentes llevan un mes de huelga. Un mes sin sueldo. Están acampados en la plaza de la Virgen de la capital valenciana. Viven y duermen en tiendas de campaña, entregando su tiempo, su sueldo y su esfuerzo a conseguir las mejoras más elementales para todos, incluidos quienes no se ponen en huelga. Luchan por una causa justa: luchan por la escuela pública, que es la escuela de todos y de todas, para todas y para todos. Quieren mejorar las condiciones de su trabajo: reducir la ratio de las aulas, garantizar y agilizar las sustituciones cuando hay alguna baja, evitar el calor asfixiante en las aulas en las fechas de calor, mejorar sus salarios… Tanto el presidente como la Consejera no solo no se sientan para negociar con ellos, sino que les han tachado de violentos.
Es el problema de la derecha, que no apuesta por la escuela pública. A la derecha le gusta tener muy contenta a la privada. Hay en la Comunidad Valenciana diez colegios del Opus Dei que mantienen la separación de niños y niñas. Están juntos en la calle, en el parque, en la iglesia, en el cine…, pero en la escuela no pueden estar juntos. Con los impuestos se paga la vigencia de........
