La miseria de los quiénes
La miseria de los quiénes
Hay mucho de miseria moral en que lo que importe sea el quién y no el qué. Vivimos instalados en una balanza selectiva, hecha a medida de nuestras simpatías. El mismo hecho -un insulto, una corrupción, una mentira o incluso una agresión- cambia de color según quién lo protagonice. Si «es de los nuestros», lo justificamos; si pertenece al bando contrario, lo condenamos con furia. Y así hemos perdido toda noción de coherencia, que es -o debería ser- la piedra angular de cualquier ética.
Crecí convencida de que lo bueno era bueno y lo malo era malo. Que había líneas que no se cruzaban: matar, maltratar, violar, acosar, mentir para destruir al otro. Límites gruesos, reconocibles, independientemente de la bandera que llevaras en la solapa. Líneas que........
