Una lección con balón
Final del Mundial 2026: España - Argentina, en imágenes / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press
Hay noches en las que el deporte deja de ser un simple negocio de noventa minutos, o ciento veinte de agonía, para convertirse en un espejo despiadado. Un espejo implacable frente al que debería mirarse, con la cabeza gacha y las mejillas ardiendo de vergüenza, toda esa tribu de profesionales del enfrentamiento que abarrota nuestras instituciones. El estallido de júbilo tras el silbato final en Nueva Jersey, cuando el balón selló la segunda estrella en el escudo de la Selección, no fue únicamente la coronación deportiva de una plantilla excepcional. Fue algo mucho más profundo y curativo: un guantazo de realidad y el corazón en la palma, a la narrativa del odio que nos sirven a diario a precio de saldo.
Deténganse un segundo a contemplar la fotografía del vestuario de ese equipo. Miren a esos jugadores exhaustos, abrazados sin importar el origen, el acento o la cuna. Ahí están la electricidad sin prejuicios de Lamine Yamal y Nico Williams, la jerarquía serena de Rodri, la visión de Dani Olmo, la sobriedad de........
